En la estrechez absoluta
de tu cuerpo con el mío,
se van dibujando suspiros
de deseos nacientes y vigorosos.
Recorro entonces con mis manos
inquietas las curvas de tu cuerpo,
tan mío en ese solo instante.
Tú, siempre travieso y juguetón,
das sitio a tus manos y uñas
en la zona baja de mis costillas,
me llevas a ti,
mientras me besas.
Y aquí es cuando te cuento
un secreto en mí mejor momento
de imaginación fugaz:
"...Mientras me besas,
me falta el aire y
sin duda las palabras también.
Amo las dulces miradas que me regalas,
y amo la sinceridad que nos embriaga.
Te confieso que diariamente
derrumbo pensamientos;
estos no nadan en la misma
corriente de ambos;
admito entonces que prefiero
nadar aquí donde
no puedo,
antes que ahogarme
en la tristeza de tu ausencia.
Jugamos a tenernos,
a querernos y cuidarnos...
Juguemos en silencio,
entre sábanas prestadas,
pero decoradas
con besos calientes,
abrazos plenos
y caricias propias..."
Desnuda recurro al calor de tu pecho...