Si, me encanta este paisaje, aunque lo doloroso fue el motivo que me trajo a el.
A veces cuando nos sentimos destrozados solemos buscar un escape.
Pude analizar la calma y la braveza de el mar.
Pude observar como puede ser tan serena y a la vez puede romper con tanto vigor contra la playa.
Deseaba sumergirme en ti, y desaparecer entre el oleaje.
Perderme en tu infinito horizonte, tan incalculable como el sufrimiento que me dejaste.
Si tan solo me dejaras excplicarte el sin fin de emociones que cargo conmigo.
Pero entendí que eras tan incontenible como el propio mar.
Tan irreprimible como una errante que se desplaza por el medio del océano.
Te manejas a tu voluntad, como siempre lo deseaste.
Aunque la luna intenta controlarte, siempre terminas dominándola con tu perseverancia.
Asi lograste manipular mi ser, conseguiste envolverme en tus corrientes.
Y arrastrarme al abismo de tu incertidumbre.
Ahora solo me queda naufragar en tu marea, y pedirle al espíritu de la luna que me acompañe Y ampararte en tu constante lucha por ser escuchada.
Esa lucha en la que todos deberíamos salir victoriosos.
Porque querido amor, todos lo merecemos.
Me pediste desaparecer, y la verdad no quiero hacerlo.
Solo me queda entregarme a ti, seré un naufragio en tus olas, a la deriva de tu decisiones.
Tan frágil como los sueños que ya una vez despedazaste.
Asi seremos. Como la Luna y el Mar.
Tan lejos y tan conectados.
Pudiéndonos amar, pero deseando controlarnos.