Me sucede con cierta frecuencia. Estoy viendo por televisión una vieja película, una mexicana, por ejemplo, de 1962, filmada incluso antes que yo naciera, y mi mente empieza a pensar que esa misma escena que estoy viendo la presenciaron miles de personas en salas de cine en su momento, miles de personas que reían o lloraban en su butaca, que en ese momento era suya, pero que en cuestión de horas sería la butaca de otro. Y yo ahí, en casa, solo, o con Aura, viendo esa escena. Cuantas historias ahí ocultas en el tiempo, no por estar escondidas, sino por que pasaron, terminaron, y ya. Cuantas personas salieron en ese momento de esas salas de cine luego de ver esa película que ahí tengo frente a mi 55 años después, y fueron a sus casas, y en el trayecto, tal vez conocieron al amor de su vida, o vieron a un amigo que les cambió el destino, digamos que para bien, o cuantas personas salieron del cine y nunca llegaron a casa. Cuántos llegaron a la cotidianidad de sus vidas, a la felicidad o a la miseria, a vidas que no sabían que las vivían, algunos a vivirlas en pleno.
Fotografía familia Salazar Rivas, años 60. Urbanización: La Carlota
Cuando veo una película de Cantinflas, por ejemplo, de los años 40, 50 o 60, y me río solo, no puedo dejar de pensar en las miles de carcajadas que quedaron rebotando en esas paredes de esos cines, las cuales, muchas ya no existirán ¿Dónde estarán esas risas si ya ni esos cines están en pie? Y los que sí sobrevivan hoy en día ¿Andarán por ahí esas carcajadas viendo películas de súper héroes? ¿Dónde estará la ilusión de esas personas que iban al cine en ese momento? ¿Cómo se vistieron? ¿Dónde estará el fastidio de quienes no querían ir? Tal vez sea nostalgia mal canalizada, pero pienso en eso ¿Dónde estaría mi padre cuando filmaron esa escena que hoy veo? ¿Mi mama? ¿Dónde estarían los padres de Aura? ¿Cómo fue ese día? ¿Cómo fue ese día en el que a alguien se le ocurrió esa idea para esa película?.
En diciembre, cuando escucho esos temas de navidad o de fin de año tan arraigados en uno, pues los ponía mi papá repetidas veces, al punto que a mis 54 años me encuentro poniéndolas y pensando ¿Cuántas personas habrán escuchado esa misma grabación al borde de la soledad absoluta? De la muerte, de la felicidad ¿Qué pensaron? ¿Cuántas veces fue el último tema que alguien escuchó? No se trata sobre la vida o la muerte, la felicidad o la tragedia, se trata sobre los muchos matices que hay en el medio de dos polos. En estos tiempos de blanco y negro, donde todos me aclaran que está prohibido olvidar bajo amenaza soterrada, y yo que tengo activada mi memoria desde los 5 años, me pregunto ¿Dónde están esas historias? ¿Dónde van esas risas? ¿Esos llantos? ¿Dónde fue mi papá? ¿A dónde iré yo? ¿A dónde irá finalmente Aura que no sea a mi último pensamiento? ¿Dónde irán los gritos de mi mamá que nunca desahogará? ¿Cuántas historias más callará la luna? ¿Cuándo caerá ese imprudente meteoro o esa estúpida bomba –lo que ocurra primero-? Y cuando caiga ¿Qué pasará con esas historias de gente saliendo del cine en 1962?.
¿Quién será el verdadera quinto Beatles? ¿Quién será realmente Serrat? ¿Cuánto sufrió Massiani por escribir “Piedra de mar”? ¿Cuántas personas se habrán sentado en aquel remoto pupitre que ya no existe? ¿A quién pertenecía ese pupitre? ¿Al estado? ¿Al país? ¿Hay cosas que no son de nadie? ¿Al recuerdo? ¿De quién será aquella butaca de cine? ¿Cómo fue a parar ese papagayo en aquel alambrado? ¿Como era aquel niño que lo construyó? ¿Era feliz? ¿Era un niño? ¿De quién era ese viejo zapato que está en el basurero? ¿A dónde fue la felicidad del que nunca fue feliz? ¿Quién la usó? ¿Dónde está ese odio? ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Dónde están esas personas que fueron a esa función de teatro hace 20 años? ¿Dónde está esa bala perdida? ¿Aparecerá algún día? ¿Dónde estará esa idea que me asaltará la paz e intentaré desarrollar torpemente? ¿Cuál será esa idea que nunca lograré terminar pues ya no estaré ni siquiera para escuchar esa vieja canción de navidad? Ese último pensamiento para Aura ¿Cuál será? ¿Cuántos pensamientos pueden convivir en un momento?.
Disculpen la reflexión, no se trata de tener o no la razón, de estar tranquilo o no con la conciencia -si es que se puede estar tranquilo en tan complejo mundo-, el miedo está tan cerca de la prudencia, que bailan juntos, y la locura acechando, que uno no sabe a veces que hacer, ni siquiera cuando ve una vieja película de 1962.
Fotografías por Paúl Salazar Rivas. Urbanización: La Carlota