Yo, año 2017, en pleno uso de mis facultades, quiero dejar por escrito mi última voluntad.
Como sabrás me quedan pocas horas de vida, hasta hace poco gozaba de buena salud, fuerzas y energías, pero ya el inexorable paso del tiempo ha hecho sus habituales estragos en mí. Hice lo posible por conservarme sano, fuerte y rozagante, pero detener el tiempo es imposible y mi camino, marcado desde el inicio, pronto llegará a su fin. Sé que tenías grandes y buenas expectativas hacia mí al comenzar mis días, algunas metas culminaste, otras no, pero a diferencia de mí, aun te queda camino en el que puedas transitar. Bien sabes que estoy sentenciado a partir dentro de poco.
Quiero hacer uso de estos últimos momentos que me quedan para que todos mis futuros deudos, puedan llevarse algo de mí, y de esta manera jamás puedan olvidarme, te dejo la fecha de tu matrimonio, esa persona especial que conociste en mis días, el nacimiento de tu hijo, tu graduación en la universidad, en fin, esos momentos únicos que te harán recordarme y hacer referencia a lo que fui para ti, quiero que tu rostro brille como la luz del sol al amanecer de un día soleado y muestres a los demás que efectivamente te dejé cosas buenas, muchas de ellas irrepetibles, porque quizás cueste reconocerlo pero solo existirá un 2017, soy y siempre seré único
¿Sabes? Al acercarme al cese de mi existencia me doy cuenta que la cercanía de la muerte es el mejor momento para evaluar lo que ha estado bien y lo que ha estado mal, y aunque es mejor recordar las cosas buenas, las cosas malas que has vivido no debes desecharlas porque también es parte de lo que dejo en tu vida. Esos momentos amargos, esa separación que tuviste, o la pérdida de ese alguien a quien amas, no podré borrarlos de la libreta de experiencias vividas, pero quiero que sepas que aunque no fui culpable, me siento responsable, y no deseo que tu vida se torne gris y triste, no deseo que el recuerdo triste y amargo de problemas no resueltos, de angustias por motivos vanos, infundados o con fundamentos, estén asociados a mi nombre. Quisiera que me recordaras como el mejor de los años vividos, si te detienes a mirar estás sencillas letras de mi última voluntad puedes estar seguro que aún tienes oportunidad, a diferencia de muchos otros que se me adelantaron y partieron antes hacia la posteridad, tu todavía tienes aliento de vida.
Yo, por mi parte, reconozco que mis mejores días han pasado, y en este mundo lo que es antiguo y viejo como lo llaman muchos, deja de tener valor y de ser apreciado, no importa que tan útil haya sido en el pasado, la esperanza en lo nuevo siempre parece más eficaz que el saber de la experiencia, no lo digo con tristeza ni con dolor, porque cuando era joven, tampoco valoré lo antiguo a mi alrededor, es más, muchas veces critiqué, miré a mis predecesores con desprecio y desdén, ignorando algo que era evidente pero vedado a mis ojos, el hecho de que mis mejores días pasarían rápidamente, y que aquellas brisas de enero, el calor de los primeros meses, los días de descanso por carnaval y semana santa, aquellas primera lluvias, todo fue pasando tan rápidamente, que no me di cuenta cuando se ensombrecieron mis ojos y se dobló mi figura anteriormente esbelta y erguida con orgullo y con soberbia.
Ahora, con solo una semana de vida, si, una semana, soy el único que puede decir con absoluta certeza los días que me quedan, te digo, conserva todo lo bueno, déjame llevarme lo amargo pero no olvides que esas experiencias al final, son las que te hacen crecer y mejorar, no llores por mí, porque a fin de cuentas es mejor la casa del luto que la del banquete porque en la primera se pensará en lo breve que es la vida y lo corto que es el camino para andar.
Gracias por tomarte este tiempo para leerme
Dios te bendiga