No sé si alguien pueda decir que le guste hacerlo, pero a mí me permite planear y reflexionar, y además hacer gala de mi afición por ser metódico. Seguramente lo haría más rápido si no fuera por eso: separar los cubiertos, apilar los platos, limpiar los vasos de cualquier residuo...
Colocar los recipientes y utensilios de cocina (a los cuales en México les decimos genéricamente trastes) en el escurridor, también implica ordenarlos, de lo contrario podrían no caber, o el resultado puede ser un montón inestable que derive en escándalo o quebradura.
Hay quien acostumbra lavarlos inmediatamente después de usarlos; yo sólo lo hago con los trastes grandes, pues cuando termino una buena comida, no me quedan ganas de hacer nada por un buen rato.