Hola comunidad de Hive
Hace casi una semana que no publico nada, así que hoy recibí inspiración y decidí volver a escribir.
"Siempre que llovió paró, dice el dicho". Y un día de Julio, mientras viajaba hacia el centro con mi compañera de aventuras. Nos detuvimos en Av. Vélez Sarsfield y Av. Gral. Iriarte en Barracas, para tomar algunas fotografías de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús. Pero esa historia la contaré en otro momento.
Luego de tomar imágenes de esa maravillosa obra arquitectónica, nos cruzamos, al parque de en frente. Para caminar un rato, despejarnos, hablar y disfrutar un ratito del sol. Ya que el día anterior había llovido.
Nos detuvimos a observar con una mirada filosófica a un benteveo. Que llamo mi atención, con su elegancia y tranquilidad, que lo llevó a posarse sobre un charco de agua que dejo la lluvia.
La tarde, con el sol, jugando a las escondidas entre algunas nubes, parecía ser el escenario perfecto para este pequeño ser alado. Y me pregunte ¿qué lo llevó hasta allí, frente a una Basílica en medio de la ciudad?
Quizás este benteveo no era solo un pájaro común y corriente. Tal vez, en su pequeño corazón, palpitaba la esencia de un alma que había decidido reencarnar en forma de ave, para experimentar la libertad en su estado más puro. ¿Quién no ha soñado alguna vez con volar sin rumbo, guiado solo por el viento y los caprichos del destino?
Pero el benteveo, mientras bebía agua, parecía estar en paz, como si estuviera esperando algo o a alguien. ¿Era un ave errante, un bohemio Rockero sin preocupaciones con su guitarra al hombro, cantando sus melodías para aquellos que supieran escucharlo? ¿O tal vez esperaba a su amor, en ese parque frente a la Basílica, donde en otra vida, se reunían para que cupido jugara a enamorar a las personas?
Me pregunté entonces, si aquel benteveo tenía un nido al que regresar o si su vida era un constante viaje, un canto sin fin. ¿Cuáles eran los sueños de este pequeño viajero? ¿Sueña un pájaro con el cielo infinito, o con un refugio cálido donde descansar sus alas?
Desde una perspectiva espiritual, tal vez este benteveo representa a todos aquellos que buscan algo más allá de lo evidente, que exploran la vida con el corazón abierto y el alma dispuesta a aprender. ¿Acaso no somos todos, en algún momento, como este benteveo, navegando por la vida con la esperanza de encontrar nuestro lugar en el mundo y de cumplir nuestro propósito?
Aquel benteveo, que parecía tan común a simple vista, me enseñó que cada ser tiene su propia historia, sus propios sueños y desafíos. Quizás, al observar a este pequeño pájaro, podamos aprender algo sobre nosotros mismos, sobre nuestros propios vuelos, nuestros nidos, y los sueños que nos llevan de un lugar a otro.
Mi última reflexión al ver a este pequeño pájaro inspirador, es que volemos hacia el lugar donde queremos estar. Rodeados de almas que nos hagan sentir felices y plenos. Y allí construir un nido lleno de amor.
Tengan un feliz jueves y no se olviden de sonreír...