Hay experiencias que ocurren tan rápido que, después, uno se pregunta si realmente sucedieron o si la mente jugó una extraña pasada.
Esta mañana me ocurrió algo que todavía no logro explicar.
Desde hace varios días estoy teniendo el mismo sueño.
En él aparece un muchacho que no conozco. Es alto, rubio y tiene los ojos verdes. No sé cómo se llama, nunca hemos hablado y no recuerdo haberlo visto antes. Sin embargo, su rostro se ha repetido en mis sueños con tanta claridad que ya podría reconocerlo en cualquier lugar.
O al menos eso pensaba.
Como casi todos los días, salí de mi casa alrededor de las 7:00 o 7:15 de la mañana para dirigirme a la universidad. La parada de transporte me queda cerca, pero la universidad está bastante lejos de donde vivo con mi familia, así que suelo esperar algún carro, una guagua o un triciclo que pueda acercarme.
Era una mañana aparentemente normal.
Después de esperar un rato, logré subir a un triciclo. Mientras avanzábamos, pasamos por la zona de la playa.
Yo iba mirando hacia afuera, distraída, observando el paisaje.
Entonces lo vi.
Parado sobre la arena, mirando hacia el mar, había un muchacho.
Llevaba puesto un short rojo.
Era alto.
Era rubio.
Y, aunque solo lo vi durante unos segundos, reconocí inmediatamente aquellos ojos verdes.
Sentí que el corazón se me aceleraba.
Era él.
El mismo muchacho que había aparecido en mis sueños durante varios días.
Por un instante pensé que estaba confundida. Quizás se parecía. Quizás mi mente estaba relacionando a un desconocido con la imagen que había creado mientras dormía.
Pero cuanto más lo miraba, más segura estaba.
Era exactamente él.
Sin pensar demasiado, le grité al chofer:
—¡Pare! ¡Pare, por favor!
El triciclo se detuvo y yo bajé rápidamente. Corrí hacia la playa con una mezcla de emoción, nervios y curiosidad.
Necesitaba acercarme.
Necesitaba comprobar que no estaba imaginando cosas.
Pero cuando llegué a la arena…
Ya no estaba.
Miré hacia un lado.
Después hacia el otro.
Busqué cerca de la orilla y observé alrededor, esperando encontrarlo caminando o escondido entre alguna zona de la playa.
Nada.
El muchacho había desaparecido.
Y lo más extraño es que no entendía cómo.
No había pasado tanto tiempo. Desde el momento en que lo vi hasta que llegué a la playa solo transcurrieron unos segundos. La zona estaba bastante despejada y no encontré ningún lugar cercano donde pudiera haberse ocultado.
Me quedé allí, tratando de entender lo que acababa de pasar.
¿Realmente lo vi?
¿Era una persona que se parecía al muchacho de mis sueños?
¿Mi mente había reconocido un rostro conocido en alguien desconocido?
¿O quizás había confundido por unos segundos un sueño con la realidad?
No lo sé.
Por un momento pensé que tal vez me estaba haciendo ilusiones. Quizás, después de soñar varias noches con el mismo rostro, mi mente comenzó a buscarlo en todas partes.
Pero la imagen fue demasiado clara.
El short rojo.
El cabello rubio.
La altura.
Los ojos verdes.
Todo parecía real.
Finalmente tuve que continuar mi camino hacia la universidad. Ya no pasaba ningún otro transporte y, por supuesto, llegué tarde al primer turno de la mañana.
Mientras caminaba, no podía dejar de pensar en lo ocurrido.
Una parte de mí intentaba encontrar una explicación lógica.
Tal vez era alguien que estaba de paseo.
Tal vez corrió hacia otra zona sin que yo lo notara.
Tal vez lo vi desde lejos y mi imaginación completó los detalles.
Pero otra parte de mí seguía preguntándose:
¿Por qué tenía el mismo rostro que el muchacho que llevaba varios días apareciendo en mis sueños?
Hasta hoy no tengo una respuesta.
No sé si fue una coincidencia.
No sé si fue una ilusión.
No sé si los sueños pueden guardar imágenes que después reconocemos en la vida real.
Y tampoco sé si algún día volveré a verlo.
Pero hay algo que sí tengo claro:
Aquella mañana salí de casa pensando únicamente en llegar a la universidad.
Nunca imaginé que, durante unos segundos, encontraría en una playa a alguien que, hasta ese momento, solo existía en mis sueños.
Y quizás lo más misterioso no fue haberlo visto.
Quizás lo más misterioso fue que desapareciera justo cuando decidí acercarme.
¿Ustedes qué creen?
¿Fue una coincidencia?
¿Una ilusión creada por los sueños?
¿O una experiencia que todavía no tiene explicación?
Los leo en los comentarios. 🌊👀...
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