El rey y la reina habían tenido tres hijos, una hembra y dos varones; el mayor siempre fue el más rebelde y problemático; sus padres trataban de sobrellevarlo, pero se les hacía cada vez más difícil controlarlo… Humillaba y maltrataba a la servidumbre, quienes le temían mucho y lo evitaban a toda costa.
Aquel joven en realidad no era hijo biológico de los reyes; estos se habían casado muy jóvenes; pasado un tiempo, al no poder procrear un heredero al trono; se sintieron presionados y con la ayuda de su sirviente más antiguo y fiel urdieron un plan: Harían el anuncio del embarazo de la reina, y bajo el pretexto de su delicada salud viajarían a su palacete veraniego, ya que el cambio de clima le haría bien; de esta manera nadie se enteraría que el recién nacido con el que regresarían era en realidad de una humilde mujer que habiendo sido infiel a su esposo, quien se hallaba en una misión real y que regresaría hasta dentro de un año, no le quedaba otra opción que entregarlo al nacer.
Aquella mujer desconocía a que familia iba a ser entregada la criatura, ya que el sirviente fiel siempre fue el intermediario y por mala fortuna murió durante el parto. Una vez nacido el niño retornaron nuevamente al castillo y presentaron al que en el futuro seria el rey.
Pasaron los años; un buen día la reina comenzó a sentirse mal, llamaron al médico quien anunció la novedad: ¡La reina será madre nuevamente! El rey no podía creerlo, era tanta su emoción que ordenó hacer una gran fiesta para celebrar el acontecimiento. Todos estaban muy contentos; menos el príncipe, quien al no tener ya la atención absoluta de sus padres y los demás, comenzó a portarse mal, se negaba a estudiar, se escapa del castillo, desobedecía a sus padres, era un verdadero dolor de cabeza. - ¡No quiero un hermano! - Les gritaba a sus padres, rompiéndoles el corazón.
Desde entonces y hasta este momento el joven se había convertido en la oveja negra de la familia real y en un verdadero dolor de cabeza; en realidad era de temer y con oscuros sentimientos. A medida que su hermano crecía, crecía también su resentimiento y envidia y lo veía no como su hermano menor, sino como su rival y enemigo más fuerte.
Comenzó entonces a rondarle en la mente la idea de deshacerse de él sin despertar sospechas; así tendría el camino libre para ser proclamado rey absoluto de aquellas tierras. Su padre ya era un hombre viejo y enfermo, así que no le preocupaba porque sabía que moriría pronto, su hermana menor no le interesaba para nada, algún día se desposaría y se marcharía; su madre era el único miembro de la familia por la que profesaba algo de afecto sincero.
Un día caminaba por las afueras del castillo, pensando y buscando la manera de llevar a cabo sus macabros planes; cuando de repente avistó un viejo pozo escondido y olvidado en los jardines traseros; se acercó, lo observó y quedó muy pensativo: - Puede servirme de algo en un futuro -, se dijo a sí mismo.
Pasó noches sin dormir, buscando como desaparecer a su hermano sin verse implicado... Poco a poco en su mente fue elaborando, armando y revisando paso a paso su plan, hasta que un día dio inicio al mismo: primero se acercó a su hermano, ganándose su confianza y rogándole luego que escribiera por él una carta dirigida a sus padres: - Mi letra es muy fea y con errores y me avergüenza - le dijo. Para ganarse mucho más la confianza del hermano menor le contó que estaba realmente arrepentido de su mala conducta y que deseaba marcharse por un largo tiempo; quería hacerse un hombre de bien e independiente y demostrar a sus padres que su cambio era sincero. Le dijo también que luego regresaría para cumplir con los designios de sus padres. El joven e inocente príncipe le creyó y escribió lo que aquel le dictaba, haciéndole también jurar que sería un secreto y que no debía decir nada hasta que este estuviera muy lejos. Por unos días se vio a los hermanos conversando y compartiendo y esto alivió a los reyes – Está cambiando, la madurez le ha sentado bien – comentaban entre sí.
Pobre de ellos; desconocían que en realidad horribles acontecimientos vendrían más adelante… Una noche, aprovechando no solo la oscuridad, sino también la soledad del castillo (los sirvientes dormían en el área externa del castillo, solo dos quedaban dentro del mismo, pero sus aposentos se encontraban en el piso de abajo, junto a la cocina) el príncipe malvado entró como lo había tramado con anterioridad a la habitación de su hermano menor quien dormía plácidamente, tomó un gran almohadón y lo asfixió; envolvió el cuerpo y lo sacó del castillo, lanzándolo en aquel viejo pozo de los alejados jardines traseros. Cuidó cada detalle de la escena; sin dejar cabos sueltos, ni evidencia de sus viles actos. Dejó la carta escrita de puño y letra de su menor hermano sobre el buró de la habitación…
Nadie había visto, ni notado nada extraño. Al día siguiente todo el reino estaba consternado: el príncipe se había marchado con un poco de ropa y algunas joyas; su hermano mayor comentaba que lo había notado extraño y que no entendía el motivo de su conducta.
La carta encontrada en la habitación decía así:
Queridos padres:
Agradezco enormemente todo el amor y los cuidados que me han dispensado siempre. Les pido mil disculpas si mis actos los han ofendido o entristecido; me marcho, quiero demostrar a mí mismo y a ustedes que puedo ser un hombre de bien por mérito y esfuerzo propio y no simplemente por ser un príncipe, un miembro de la realeza…
Os quiero.
Aquel inesperado suceso hundió al rey en una profunda depresión, no entendió lo sucedido, perdiendo por completo las ganas de vivir y falleciendo al poco tiempo. Mientras; el príncipe hacia su mejor actuación, consolando a su anciana madre y haciéndose cargo de todo lo concerniente al castillo.
Hasta que al fin llegó el día de su coronación; había logrado su cometido y a partir de ese momento seria el rey absoluto, todo aquello seria suyo y podría hacer lo que le viniera en gana, sin tener que compartir ni rendir cuentas a nadie.
Lo que el príncipe no sabía era que los muros de aquel hermoso castillo, no solo guardaban su oscuro secreto; aquellos muros guardaban un secreto más, un secreto que de develarse podía acabar con su momento de gloria en solo un instante. En toda familia (y esta no era la excepción) habían conflictos y secretos que por mucho que se esforzarán en ocultar siempre salían a la luz…