Como barco sin timón
así se siente; perdida
sin brújula, sin norte,
sin dirección, ni salida.
Cuerpo sin alma,
espíritu vagando,
vida desgastada;
el reloj sigue andando.
Camino sin final,
ella se ve hundida
en tristeza profunda;
túnel sin salida.
Solo le queda la fachada,
el resto en ruinas se halla;
sin muro de los lamentos;
quejidos directos al viento.
Camino de redención,
un largo Vía Crucis,
noches sin luna,
días sin sol.
Sin perdón,
ni penitencia,
solo dolor
y conciencia…
Foto de Richard Jaimes en Unsplash.