Cuando tus ojos se iluminan
y tu rostro muestra su alegría
poseo un recuerdo amable
aún en la melancolía.
Los años, la distancia
con su peso, con sus frases
no me vencen,
no me desalientan.
Tu presencia tan amada
pervive en abrazos y palabras
que las horas y el tiempo
solamente agigantan.
Las imágenes van y vienen
afianzando el film de mis recuerdos
y trastocando lo que fue,
lo que espero.
Elegante y frágil
presente entre la luz y la sombra
eterna compañera
perpetuada en un retrato.
Hermoso retrato en vigilia
en cada noche en cada día
arañándome el alma
solo con tu sonrisa.
Orlando González.-