Yo soy la curpable que ese carajito se me juera, yo soy la curpable, sí señó, es quese carajito era demasiao pegao conmigo y se la pasaba chupando mis fardas y pa donde yo juera iba ese carajito diciéndome mamá Chata aquello, mamá Chata esto, mamá Chata estotro, siempre sartando como una purga con su curiosidad y su preguntadera y sus pichitas de ojos quemando como tizones de luna cuando la noche queda oscura,
fue ahí en er fogón donde yo le dije pero muchacho no jombre, yastá bueno ya, le dije yo, anda pa otro lao que no me dejas asé na y si voy a vorteá las arepas o si voy a cociná el papelón no me puedo mové por ti, mira que la cosa está mala y pelúa, mira que tu abuelo va a vení y va a encontrá que tú no has alimentao las gallinas, ni has pilao el mai, ni has regao las matas que tan más secas que el cipote viejo y que ni siquiera te has bañao muchacho del carrizo y cuando llegue tu abuelo te va a jodé, tú vas a ve, vete de aquí, mocoso sinvergüenza, vete
vete a recogé mereyes o mango pa hacele carato e mango a tu abuelo, o vete pal río caracha y conviértete en pescao, sí, aprovecha que el río está crecío y conviértete en pescao,
entonces fue cuando el pimpollito me quedó viendo como alelao y me dijo ta bien mamá Chata, ta bien, y agarró su camino y salió pal río caracha. Las malas lenguas me dicen que lo vieron entrá en el agua y al rato los bracitos se le fueron poniendo chiquitos de tanto dar brazás como un remolino, que mi muchacho se zambullía y se zambullía loco de contento y se le fue achatando la cabeza y me dicen los que lo vieron que cuando salía del agua a respirá se iba poniendo grande como un pez piache
y movía sus manitas convertidas en aletas como diciendo adiós mamá Chata, adiós, mientras se alejaba en la corriente moviendo su colita.