Sin importar mucho lo que ocurra al final de la jornada, a pesar de las noticias domésticas o foráneas que amenazan con más peligros en estos tiempos difíciles (en verdad, en la historia humana, ¿cuál no lo ha sido?), voy a seguir venerando cada mañana a ese ser que me acompaña con su sangre dentro de mí por los vericuetos del día. Cada mañana al cielo y a la tierra agradeceré por ese ser luminoso que me unta con su esencia.
Todas fotografías son de mi propiedad
tomadas con un teléfono Samsung
modelo Ace2 GT-I8160P