Busco entre muchos papeles sobre mi escritorio, la póliza que me pide mi jefe.
—¡Nora! —gritó muy enojado. ¿Dónde esta la póliza?
Salgo corriendo a la oficina de mi compañera.
—¡Pauli!
Veo que esta hablando por teléfono, y me mira con expresión de ¿Que pasa?
— ¡La póliza! ¿Has visto la póliza del Sr. Martínez? —pregunto en voz baja.
—Están en recepción donde las dejaste ayer.
— Se ríe y sigue hablando con su enamorado, Salgo a recepción a paso apresurado y encuentro la bendita póliza bajo una montaña de documentos, la tomo y se la entrego al jefe, que mientras hablaba por teléfono me la arranca de las manos, salgo de su oficina y me dirijo a la mía.
—Tienes que ordenar tu escritorio, Nora. Es un desastre —Dice Pauli.
Sí, es un desastre, sobre todo teniendo en cuenta que llevo la cartera de asegurados de este corretaje de seguros y que me paso el día organizando las renovaciones. No puedo ser buena en todo.
Eran las 10:50 a.m. y yo, ya tenía hambre. Quería que se hicieran las doce para ir a almorzar, y bajar al centro comercial para no ver más al amargado de mi jefe.
A las doce y corrí a calentar mi almuerzo, y me senté para comer. Siempre me acompaña en la mesa Pauli, ella es muy extrovertida y el almuerzo es muy ameno.
—¿Vas a caminar por el Centro Comercial? — me pregunta Pauli.
—Sí. ¿Me acompañas?
—No, prefiero quedarme, voy a llamar a Eduardo, tenemos una llamada pendiente. Sonríe pícaramente.
Salí de la oficina. Así que caminé por el Centro Comercial por lo que quedaba de hora de almuerzo.
Al regresar, todo se encontraba en silencio. La oficina del jefe se encontraba cerrada y Pauli, seguía hablando con su enamorado, con la sonrisa risueña.
Tenía por lo menos cinco minutos tecleando, enviando correos electrónicos, cuando de repente escucho:
—Nora, ven un momento a mi oficina- Grito el amargado de el jefe.
—¿Qué pasa? ¿Qué quiere ahora? Pensé, Me dirijo a su oficina, y al entrar, observo que está con la actual pareja de mi ex, la mujer que había hecho que perdiera mi empleo anterior.
--Señorita, por favor, sería tan amable de traernos un café. Mientras Ana, me mira de arriba abajo y se ríe en de manera burlona.
Con ganas de ahocarlo, miro fijamente a mi jefe, me doy media vuelta y salgo de la oficina.
Molesta al ver que el jefe complacía a esa mujer, me dirijo a la cocina, donde estaban las tazas y el café, mientras pensaba, de alguna manera tengo que cobrarme todas las que me hizo. Entra Pauli a la cocina y rápidamente le cuento mi molestia y me dice, tranquila amiga, vamos a prepararle un rico café, ya regreso, se fue al archivo y al regresar, tenia envuelto en un papel, una cucaracha, y me dice, después de este café, tendremos que dañar la cafetera, y se ríe, coloca el café y la cucaracha en la cafetera, y me dice, si le agregamos sal se dará cuenta, pero con esto no…
Después de unos minutos, sirve el café y me dice, ¿deseas agregarle algo más?
—y le respondí, noo!! que ascoooo!!.
Amiga te falta malicia, me dice, sonríe y veo como pauli escupe el café y lo remueve con una cucharilla y me dice ve y llévalo. Pero no salgas de la oficina hasta que no veas que se lo tome.
Pensando en la malicia de Pauli, entro a la oficina y se lo dejó sobre la mesa.
—Su café, señor.
—Gracias —dijo
—¿Le ha agrego azúcar? Pregunto Ana.
—No.
—Entonces, por favor, ¿sería tan amable de acercarme un sobrecito?
—Con gusto señora.
Entre risas internas, Observo como ambos se toman el café, y me dice el jefe, muy rico el café Nora. Puede retirarse.
Al salir de esa oficina, fui a donde se encontraba Pauli, y le dije estás loca, mientras ella reía a carcajadas, y me dice:
—Se tomaron un delicioso café…
╰══════•>☘<•══════╯ ╰══════•>☘<•══════╯ ╰══════•>☘<•══════╯