Me encontraba en un compartir laboral, pasapalos, cervezas, ron, música a todo volumen hizo el lugar agradable para todos los compañeros de trabajo. Al finalizar aquel compartir, recordé que él estaría esperándome, no tenia batería en el celular y no podía comunicarme con el. Imaginé su molestia en ese momento.
Juan un compañero de trabajo que siempre es atento conmigo se ofreció llevarme hasta la casa, me vio un poco tomada, y como era tarde acepté. Al llegar a mi casa, se despidió con un beso en la boca, el cual le correspondí, me baje de su carro y se marchó.
Me sorprende sentir que me jalan por el brazo fuertemente, al voltear era él, estaba hecho una fiera, me reclamaba porque llegaba tarde, quién era ese hombre que me besaba, yo solo me reía, y eso lo enfurecía mas, abrió la puerta de la casa y entramos. Me beso con rabia, mientras con sus manos arrancaba mi ropa.
Yo no ponía resistencia, al contrario me gustaba lo que estaba haciendo, siempre había fantaseado con que un hombre me tratara bruscamente. Me empujo sobre la cama, me insultaba, me jalaba el cabello, y me decía:
--Que te quede bien claro, que tu solo eres mi puta.
Yo reía, me excitaba lo que estaba viviendo, y su molestia era más, me termino de quitar la ropa me abrió las piernas y me penetro.
El gemía con cada penetración, me jalaba el cabello y me decía:
-- Puta, solo eres mía, siénteme, ¿ no te gusta? No tienes que estar buscando más hombres. Yo solo disfrutaba lo que estaba viviendo, sus ojos reflejaban, molestia, deseo y pasión.
Jamás había experimentado el sexo tras una molestia, en este caso el era el que estaba molesto, sus besos eran con rabia, me mordía los labios, el cuello, los senos, sentir eso me hizo llegar al orgasmo más rico que había experimentado en mi puta vida.
El al ver que temblaba del orgasmo saco su pene, me voltio y me penetro el culo, de una manera rápida, no pensó si me dolía o no, solo pensaba en su placer, pero la verdad es que no me dolió, aun sentía los espasmos de aquel rico orgasmo.
Pero quería más, así que me abrí las nalgas con mis manos, y le suplicaba;
--Dale nalgadas a tu puta.
Su reacción fue jalarme el cabello con cada penetración, y mientras gemía solo me dio 3 nalgadas.
Vamos, sígueme dándome nalgadas, le pedía una y otras vez. Y fue cuando comenzó a darme nalgadas hasta que dejo sus manos marcadas.
--Cállate puta, el que decido sobre tu cuerpo soy yo. Mientras se hundió con mas fuerza y gimió de placer y senti sus fluidos sobre mis nalgas.
Ambos quedamos cansados en la cama, me abrazo y me beso hasta que nos quedamos completamente rendidos.
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