Hoy, en el descanso, me senté a observar la montaña.
No buscaba respuestas, solo un poco de aire.
Y ella, callada, me regaló su inmensidad.
No hubo cima ni gran paso.
Solo el viento, el sol en la piel
y el silencio suficiente para recordar
que a veces detenerse también es avanzar.
**Porque hay momentos pequeños
que caben en una fotografía,
pero se quedan para siempre.** 🌄