Puedo verte, pero tú a mí no. Como una araña tejo mi red para cazar, pero no me como a mis presas. Alimento sus mentes, mientras descuidan sus cuerpos.
¿Dónde estoy?
Si no lo sabes, no te puedo culpar. Hoy en día el razonamiento y la profundidad son conceptos que han sido erradicados para aquellos que disfrutan vivir en piloto automático. Estaba entre los pocos que entienda la realidad en la que vivíamos. Y no importa cuantas mejoras le hagas a tu cuerpo. Sabes que no puedes escapar cuando el vacío está dentro de ti.
Lo artificial ha superado a lo natural. Incluso nuestra consciencia puede removerse como si de un disco duro se tratara. Eso es una idea tan aterradora, que llegaba a quitarme el sueño. Simplemente buscaba una forma de dejar de vivir con miedo, donde mi conocimiento no pudiera ser visto como una fuente de actos de terrorismo, un lugar seguro lejos de pesadas anclas de las corporaciones.
Entonces lo descubrí. Aún con todas las mejoras en sus cuerpos, ellos luchaban por seguir siendo considerados humanos. Eso era el peso muerto que siempre arrastraban. Lo única forma de ver la pureza en lo artificial, era liberando mi humanidad, y en esa separación con todo aquello físico, correría libremente.
Ahora vivo en el estado más puro. Estando en todos lados, conectado con todo. Siendo diagnosticado como un mal funcionamiento o un intento de violación a un sistema que se considera perfecto... Y si ves este mensaje, quizá es porque he visto en ti algo de ese delirio, como ellos lo llamarían, y he modificado el texto original. Pero necesitas encontrarme primero.
¿Dónde estoy?
Imagen de Steven Roe.