Hola, amigos de la comunidad @beentrepreneur.
Hoy me gustaría compartirles algunas vivencias e ideas sobre el mundo de los negocios de alimentos deshidratados.
En los últimos años he visto crecer la tendencia a comercializar alimentos deshidratados como modelo de negocio. En algunos casos, la presentación es una manera peculiar de llevar el jugo de frutas a sólido. Cuba no escapa de esta ruta de venta de comestibles.
Numerosos emprendimientos de este perfil surgieron durante la pandemia de covid-19, cuando debimos permanecer más tiempo en casa y poner a prueba iniciativas que en otras circunstancias sería casi imposible.
Por eso muchos hemos visto como novedad tales negocios que tienen en su catálogo la venta de frutas de estación deshidratadas y empacadas para disfrutarlas en diferentes épocas del año.
En este país la costumbre dicta consumir las frutas y hortalizas conservadas de forma natural y únicamente en los momentos de cosecha.
Estas variadas ofertas me han hecho recordar mi curiosidad en la niñez por aquellas cáscaras de naranja colgadas en las casas de campo, que, según me decían, estaban destinadas a infusiones curativas, o a modo de incienso para quemarlas y espantar mosquitos.
También he rememorado la bananina, un producto típicamente cubano obtenido a partir del plátano verde cortado en pequeñas rodajas, secado al sol y pulverizado hasta lograr una harina. Esta, mezclada con leche, se considera un alimento fortificante.
De aquí que los alimentos deshidratados entre nosotros han estado validados por prácticas antiquísimas, lo que quizás limitadas a determinados lugares del país y solo a unos pocos productos. Así nos hemos privado de un delicioso batido de mango en diciembre.
En Las Tunas se han popularizado por ejemplo los cítricos secos en los cocteles. De este modo se garantiza la conservación de limones y naranjas, y se añade el plus estético para que no le falte una rodaja al mojito.
La diferencia principal entre la práctica ancestral y el moderno modelo de negocio es que, además de aprovechar el desecado al sol, ahora se pueden usar equipos para que el proceso sea más rápido y controlado con los deshidratadores eléctricos.
Los expertos en estos temas aseguran que esta técnica extiende la vida útil de las frutas y hortalizas y se concentran las propiedades nutritivas. Cada vez son más los productos naturales a los cuales se les puede aplicar el procedimiento con resultados valiosos.
También se ha hecho notar que al extraer los niveles de agua se intensifican los sabores de las frutas; y al consumirlas, como aperitivos, snacks o batidos, no se requiere incorporar azúcar, ni aditivos artificiales.
En Cuba se promueve esta idea entre los campesinos, para que den un nuevo tratamiento a los excedentes de cosechas, con lo cual se aprovechan al máximo y se reducen las pérdidas económicas.
Las Tunas cuenta con un empredimiento que, mientras da los primeros pasos de su marca, comercializa los productos de uno que ha ganado notoriedad en La Habana. Puedo dar fe de la calidad del té de Flor de Jamaica, del snack de mango, las cebollas deshidratadas y las galletas de arroz.
En casa he intentado secar al sol las rodajas de un limón. Pero los resultados fueron negativos por la humedad ambiental, principalmente. Emprender desde lo simple no garantiza que sea fácil, pero de seguro será viable y aceptado. No descarto experimentar en deshidratar desde mi balcón hasta lograr otra manera de conservar y consumir mis frutas y hortalizas.
Este post es contenido original creado y documentado por mi. Fotos de mi propiedad y acreditadas
ENGLISH
Starting from Simplicity
Hello friends of the @beentrepreneur community.
Today I would like to share some experiences and ideas about the world of dehydrated food businesses.
In recent years,I have seen a growing trend in commercializing dehydrated foods as a business model. In some cases, the presentation is a peculiar way of turning fruit juice into a solid. Cuba is no stranger to this route of selling groceries.
Numerous ventures of this profile emerged during the COVID-19 pandemic,when we had to stay home longer and test initiatives that under other circumstances would be almost impossible.
That's why many of us have seen as a novelty such businesses that have in their catalog the sale of dehydrated and packaged seasonal fruits to be enjoyed at different times of the year.
In this country,custom dictates consuming fruits and vegetables preserved naturally and only during harvest time.
These varied offerings have reminded me of my childhood curiosity about those orange peels hanging in country houses,which, I was told, were intended for healing infusions, or as incense to burn and repel mosquitoes.
I have also remembered bananina, a typically Cuban product made from green plantains cut into small slices, sun-dried, and powdered into a flour. This, mixed with milk, is considered a fortifying food.
Hence, dehydrated foods among us have been validated by ancient practices, although perhaps limited to certain places in the country and only to a few products. This has deprived us of a delicious mango shake in December.
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In Las Tunas, for example, dried citrus fruits in cocktails have become popular. This ensures the preservation of lemons and oranges and adds an aesthetic plus so that the mojito doesn't lack a slice.
The main difference between the ancestral practice and the modern business model is that,in addition to taking advantage of sun-drying, equipment can now be used to make the process faster and more controlled with electric dehydrators.
Experts on these topics assure that this technique extends the shelf life of fruits and vegetables and concentrates the nutritional properties.There are more and more natural products to which the procedure can be applied with valuable results.
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It has also been noted that by extracting the water levels, the flavors of the fruits are intensified; and when consuming them, as appetizers, snacks, or smoothies, it is not necessary to add sugar or artificial additives.
In Cuba,this idea is promoted among farmers, so they can give new treatment to crop surpluses, thus maximizing their use and reducing economic losses.
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Las Tunas has an entrepreneurship that, while taking the first steps with its own brand, sells the products of one that has gained notoriety in Havana. I can attest to the quality of the Hibiscus flower tea, the mango snack, the dehydrated onions, and the rice crackers.
At home,I have tried to dry lemon slices in the sun. But the results were negative, mainly due to the environmental humidity. Starting from simplicity does not guarantee it will be easy, but it will surely be viable and accepted. I do not rule out experimenting with dehydrating from my balcony until I achieve another way to preserve and consume my fruits and vegetables.
This post is original content created and documented by me. Photos are my own and properly credited.