Nazareth García es el nombre que decidieron colocarme mis padres, desde entonces, ha sido mi bandera.
Llegué a la escritura como llegamos a la vida: por amor. Una noche empecé a escribir una carta que le entregaría a alguien que, en ese entonces, me gustaba. Al terminarla, descubrí que podía narrar mi (la) vida a través de las letras.
He construido aforismos sobre puentes que han nacido entre la soledad y mi alma. He edificado poemas sobre abismos insondables. He hecho y deshecho, pero todavía soy. Soy cuando escribo y creo. Soy el lápiz y, a veces, el papel.
Acá adjunto (con miedo) un retazo sobre mí:
Si me destruyen, quedarán grafemas regados por allí. Y esa seré.