Nazareth García es el nombre que decidieron colocarme mis padres, desde entonces, ha sido mi bandera.
Llegué a la escritura como llegamos a la vida: por amor. Una noche empecé a escribir una carta que le entregaría a alguien que, en ese entonces, me gustaba. Al terminarla, descubrí que podía narrar mi (la) vida a través de las letras.
He construido aforismos sobre puentes que han nacido entre la soledad y mi alma. He edificado poemas sobre abismos insondables. He hecho y deshecho, pero todavía soy. Soy cuando escribo y creo. Soy el lápiz y, a veces, el papel.
Acá adjunto (con miedo) un retazo sobre mí:
Soy un pájaro de mar, de arena, de cielo y de paz.
Soy un pájaro que a veces camina y se llena de arena y sal.
Soy un pájaro que siempre se coloca frente al sol para que me guíe hacia la paz.
Soy un pájaro que vuela por este cielo sin fronteras.
Soy un pájaro que a veces se queda sin fuerzas, pero nunca sin ganas de volar.
Soy un pájaro que de vez en cuando pierde el equilibrio, pero nunca la libertad.
Soy un pájaro de mar, de arena, de cielo y de paz.
Si me destruyen, quedarán grafemas regados por allí. Y esa seré.
NGJ.