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Dices desde tu piel erizada, cuando al tacto humedeces toda tu piel, rozando limites más allá, prohibido en creencias sin temor.
Fijas tus ojos en el cielo, te brillan; mojas... y tus labios también.
Exhalas, inspirando deseos, de materia necesitada... no lo escondo, pues mi materia débil siente igual.
Hay un vuelco total, tu cuerpo, mi cuerpo, solo dos extraños queriendo sentir calor... queriendo ser tocados vorazmente sin miedo al qué dirán, callando las voces que dicen delito.
Eso no importa; solo el ahora, el momento o tal vez, lo que depare luego de este encuentro.
Hormonas casi muertas y agotadas de engaños, suplicando ser libres, en expresiones inexplicablemente, absurdas a lo delicado que llaman religiosamente, pecado.
No es obligación, deseos, pasión, lujuria y encanto... es simplemente, fusionar dos cuerpos en uno, sabiendo a placer. Innegable, sentirse viva... tu sonrisa, mi piel estremecer, cuando al silencio interrumpes por segundos, horas y luego... callas.
Dices amar.... sin encontrar forma, silenciarte, sentenciar mentira, recién nos hemos visto, solo rozamos los dedos, dejando que ellos hicieran el resto; solo un acto.
Ninguno puede negar, solo es eso... hasta heroico, al transformar tan poco, tan maravillosa forma de mostrar lo nuestro.
Dices, amar.... sin dejar tu lengua en una sola posición, y ahora erizas mi piel, si esto es amar en tu estilo; por favor no pares, sigue interrumpiendo al silencio y los murmullos sigilosos en los demás, sean ya de envidia total, dame privilegio decir luego...
Amar, sí, decir amar, dejar seducir mi mente, mi corazón, pues si mi alma ahora así se encuentra, no será engaño para los otros.
Dices... Amar, mejor no digas más, esto ha pasado el límite del sentir solo en nuestra materia, vuelve y mira al cielo, exhala, callando lo demás... solo sigamos este acto divino de entrega, sin temor que pasara luego... ya lo sabemos, diremos amar y ya.