Cuando muerden los recuerdos, araño la tierra, la riego con lágrimas de tormento, y el viento piadoso con su aletargado sonido, solidario se une a mi lamento.
Cuando muerden los recuerdos, abro las manos al cielo e inclino mi cabeza para rogar a Dios por ti, y sepas que eres mi amor eterno.
Cuando muerden los recuerdos, aquellas lágrimas regadas sobre la tierra, germinan la semilla convirtiéndola en radiante flor, sintiendo en ellas tu aroma viviente, dejando entonces de ser un recuerdo inverosímil, para convertirte en mi presente latente.