Los olores conocidos...
Soy una persona con problemas de visión, así que he tenido que desarrollar mis otros sentidos y uno de los que he tenido que perfeccionar es el olfato. Dentro de mi entorno, puedo reconocer los olores característicos de algunas personas o identificar los ingredientes de algunos alimentos con sólo olerlos, por ejemplo. Asimismo, puedo reconocer a distancia el olor característico de algunas cosas, como el café, el pan recién horneado; pero también la hierba recién cortada, el mar, incluso la tierra y la humedad. Por supuesto, esta habilidad no es sólo mía. Conozco a muchas personas que tienen un envidiable sentido del olfato y que son muy precisas en el reconocimiento de algunos olores. De la misma manera, hay gente que es capaz de "oler" situaciones, resultados, mentiras, trampas. Algunos lo llaman el sexto sentido.
Me he encontrado con personas que normalmente predicen los hechos sólo sintiendo u "oliendo" algunas cosas que son invisibles o imperceptibles para otras personas. De ahí que digan, antes de que ocurra un evento, qué vendrá, en qué forma y cuál será el resultado. Es, por ejemplo, un sentido del olfato experimentado y maduro del que muchas personas exitosas se jactan.
Francisco Arévalo, escritor venezolano y finalista en una de las ediciones del concurso de cuentos de SACVEN, tiene un cuento titulado "La otra mañana". En este texto, el narrador en primera persona se despierta un día con un sentimiento: el gobierno de su país va a caer. Una serie de circunstancias lo llevan a presentir este resultado y aunque para él está claro, para otros estos signos no son tan evidentes. Sin embargo, hay otro evento cercano que escapa a sus predicciones y que aparentemente era más obvio para los otros personajes: la culminación de su aventura amorosa:
Cuando desperté y encontré el armario vacío, supe que Mónica me había dejado. Esa curva nunca la vi venir. Como jugador de béisbol, vi la pelota atravesar el home y golpear en el frío. Pensé que nuestra relación funcionaba, pero según la carta que dejó, los abogados que la representaron en el divorcio e incluso los vecinos, Mónica había sufrido mucho con nuestro matrimonio. Yo, que siempre olía por dónde el pitcher iba a hacer su lanzamiento, nunca pude sentir la tristeza de mi esposa.
La habilidad que la gente puede tener para leer algunos signos y así predecir eventos futuros no sólo tiene que ver con el entrenamiento permanente o habilidades que se adquieren con la madurez, sino que en algunos casos son habilidades innatas, capacidades del ser humano que tienen desde el nacimiento. En el caso de la historia de Francisco Arévalo, vemos a un hombre que, aunque es muy hábil para predecir algunas técnicas de juego o intuye la caída del gobierno de su país, es torpe para reconocer lo que está cerca de sus ojos: el fin de su matrimonio.
Las señales visuales y no verbales, corporales, olfativas y sensoriales están cargadas de significado. El ser humano a veces es incapaz de interpretar estos mensajes debido a la prisa y el estrés en que vive. Pero estamos seguros de que el ser humano puede tener la capacidad de oler algunos finales, predecirlos, invocarlos. Todo se puede sentir en el aire: desde la inquietud, la tristeza, el descontento, el dolor, la alegría de una persona, todo se puede oler si no somos extraños, si no estamos distantes de la otra persona o de la situación. Por ejemplo, en Venezuela, por momentos, hemos sentido un olor a libertad; de hecho, algunas personas han predicho con fecha y todo, la caída de este gobierno. Sin embargo, creo que todos tenemos atrofiado el sentido del olfato, porque el régimen está más vivo que nunca.
ESPERO QUE HAYAN DISFRUTADO DE LA LECTURA, AMIGOS. HASTA UNA PRÓXIMA OPORTUNIDAD
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
Varios autores (2008). Edición especial del concurso nacional de cuentos de SACVEN. SACVEN: Venezuela.