Como en el capítulo 7 de Rayuela
:=:0:=:
Adriana y Jenny ya habían sido besadas, pero yo no. Esto me causaba cierta inquietud y hasta tristeza porque pensé en un momento que era fea, poco atractiva, y que por eso no había tenido el beso que casi todas mis amigas ya habían recibido. Hasta Yesenia, que no era nada agraciada, se había besado con un amigo de su hermano. Eso me ponía por debajo de ella, por lo que no era raro que pidiera información a las demás: ¿qué se siente, a qué sabe, es húmedo, es dulce?, repetía inquieta y curiosa.
:=:0:=:
Aunque todas habían tratado de decirme cómo era un beso, mis dudas se reproducían cada día más. Adriana había dicho que había buscado en internet y aparecía Rayuela, por lo que la buscó en la biblioteca de su hermana mayor y la encontró. Mientras leíamos el capítulo señalado nos quedamos sorprendidas con la descripción que hacían de un beso. Especialmente Jenny y Adriana que decían no haberse sentido así. A las tres nos quedó retumbando aquellas líneas que dicen: “mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura”.
:=:0:=:
Recuerdo que a finales de aquel agosto, un muchacho que había llegado nuevo al pueblo empezó a cortejarme. Vi la oportunidad de recibir aquel tan ansiado primer beso. Rememoro lo asustada que estaba y lo decepcionada que quedé: no hubo flores ni peces, ni fragancias oscuras. ¡Qué fraude aquel capítulo 7!, pensé. Con los años, llegó Sebastián, quien una tarde de enero posó sus labios en los míos. Aquel día volví a recordar aquella novela porque mi cuerpo tembló como una luna en el agua.