En Venezuela estamos sufriendo un empobrecimiento estructural, intencionalmente aplicado por el régimen desde hace años, con el bastardo propósito de que los venezolanos emigremos y nos asilemos, para que el oficialismo se quede en el país haciendo y deshaciendo a sus anchas.
Un estudio realizado por las universidades UCAB, UCV y USB determinó que como consecuencia de la inflación y la limitación del acceso a los servicios básicos, 56% de los venezolanos están en una situación de pobreza reciente, o sea, nuevos pobres.
La realidad es que hay un pueblo desesperado, que está pasando hambre, que está siendo asesinado, que no encuentra medicinas, ni leche y los niños crecen con graves deficiencias. No hay comida, ni medicinas y la desnutrición infantil se ha disparado. Más de 8 millones de personas consumen 2 o menos comidas por día; en los últimos 3 años hemos perdido un promedio de 11,4 kilos de peso y masa muscular. Hay madres que deciden a cuál de sus hijos deben alimentar por día; que no pueden darles la fórmula, porque no la consiguen en las farmacias o no pueden pagarla a un bachaquero; y los hospitales reportan tragedias de niños que mueren por falta de medicinas básicas.
La educación venezolana está estancada. El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) ha señalado que existe un severo estancamiento en el acceso a la educación: De una población de 12 millones de escolares de 3 a 24 años de edad, solo 9 millones están inscritos en algún plantel; y hay 1 millón de niños y adolescentes de 3 a 17 años que no están escolarizados y no reciben ninguna formación.
Y lo peor es, que no hay evidencias serias que este régimen tenga planes para enfrentar esta gravísima crisis económica. Cada cierto tiempo aumenta el salario mínimo y aprueba unas limosnas (bono Niño Jesús, de fin de año, de Reyes, de discapacitados, de carnaval, de semana Santa, para las embarazadas, bolsas Clap…), que desestimulan el trabajo productivo, crean mendigos y limosneros y solo producen más inflación, porque es dinero basura sin ningún respaldo económico. Recientemente ha creado El Petro, una criptomoneda oficial respaldada por supuestas reservas petroleras, diseñada solo para evadir las sanciones internacionales, para el lavado del dinero proveniente del tráfico de drogas y de la corrupción de los boliburgueses enchufados al gobierno; criptomoneda que fue declarada ilegal y nula por nuestra Asamblea Nacional. Y hace pocos días decretó una reconversión monetaria, eliminándole tres ceros al bolívar y creando un nuevo cono monetario, sustituyendo el bolívar fuerte por el Bolívar Soberano.
Este maligno gobierno de Maduro es una fábrica de pobreza y exclusión; y hoy hay más pobres que en 1998, como consecuencia de haberse robado los millonarios recursos que ingresaron por renta petrolera en los últimos años.