Dos puertas en el mundo

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Dos puertas en el mundo
se abren por ti
en la doble noche venezolana.
Escuchamos su golpetear
y la congoja es lo incierto
cuando pretendemos
llevar el verdor a tu siempre.
Dice la verdad
quien dice sombra.


fuente

Estoy solo. Las cenizas de una flor
reposan en el vaso.
Llena de escarchada negrura,
en el Manzanares viaja
una palabra que sobrevive...

Lo que estaba de tu parte
en cada una de las orillas
pasa
segado a otra imagen


fuente

Estamos muertos y podemos respirar.

Es la hora en que el país hace del polvo
sacrificio de tus manos,
una estancia donde un tiro de caballos espera a tu corazón
con nombres embebidos
de cada exilio.
Nombres y sémenes,
nombres sumergidos
en todos
los cálices que están llenos con tu
sangre de rey, hombre,
inmortal de tantas
muertes muertas en los caminos del alba.


fuente

Pero en este libro
la línea de
una esperanza, hoy, viaja
en una palabra que adviene
alguien que piensa
en el corazón
cuando el ojo oscuro de septiembre
parpadea como celada de piedra.

Copiosa en los bucles del dolor en torno al rostro de la tierra,
bronceada por el aliento
de un proverbio perverso,
se libra en el maligno
reflejo de tu futuro
la míseramente encendida
esperanza
del fervor de claras estrellas

A diario sucede:
en Cumaná
aparece de noche la enjuta
figura andante del sentimiento.

En la humedad de su ojo hundes tú la espada.

Dos puertas en el mundo | Ecency