El día de hoy no pude dejar de pensar ni por un momento, palabra tras palabra venían a mi mente en una espiral que me sumergía cada vez más profundo en un mundo oscuro y siniestro, hubo momentos en los que me sentí muy mal y otros en los que francamente disfruté la escena sangrienta que poco a poco quería salir y ver la luz de éste mundo, sólo para llenar el ambiente de desolación y decadencia abrumadora.
¡Ante todo recordé cuánto te quise! Los momentos que compartimos en la intimidad se quedaron impregnados en mi piel, y mi memoria los atesora con ahínco, no puedo negarlo.
Pero al verte ahí sentada diciéndome las palabras que nunca quise escuchar, abrió camino para que los demonios de mi vida pasada desearan surgir con tanta furia como la primera vez, la primera vez que herí a un ser amado; llanto, lágrimas, deseo, pasión, odio, amor, furia, celos, miedo, ¡Te odio! Terminé diciendo, pero para cuando pude reaccionar sólo vi tu cuerpo tirado sobre la alfombra de la habitación, tendida sobre un charco del vital líquido que hoy escapa de tu ser, así como te alejas de mí lentamente.
Prometo no volver a hacerlo, prometo no dejar volar mi mente tanto, prometo seguir tomando mi medicamento por el bien de nuestra relación que nunca existió.