Si llega el viernes
siente el reflejo
de rosas y de ausencia
recuerda que te quiero.
En el rincón de la angustia
de soledad y heno
en tu tristeza
siente que te quiero.
En el salón de aplausos
de triunfos y festejos
si sopla la alegría
recuerda que te quiero.
Si otros brazos te merecen
acarician tu pelo
recuerda ojos húmedos
que yo también te quiero.
Recuerda que te quiero
ayer y siempre
sin distancia y tiempo
eternamente.
Si anochece tu vida
al dar tus pasos postreros
yo solo seré el eco
que recuerda
que te quiero.