Si... no lo sabían? Pues algunos psicólogos advierten esa posibilidad, porque es que un corazón roto a veces es más difícil de sanar que una herida en la piel.
Algunas investigaciones sugieren que las mismas redes cerebrales que se activan cuando sufrimos una leve quemadura, se encienden cuando pasamos por una decepción.
Entonces no suena descabellado pensar, que los mismos cuidados intensivos que necesitamos para sanar una herida externa, son los mismos que necesitamos para sanar desde adentro.
Todo proceso de decepción, ausencia o desamor, nos ayuda a renovarnos desde adentro, nos permite reconstruirnos en una fortaleza interna capaz de soportar caídas que sanarán con el tiempo para hacernos increíblemente fuertes ante los embates de la vida misma.
Feliz domingo mis queridísimos.