Íncubo

Words
414
Reading
2 min
Listen
Play
16h

"Touches" (1979), de Boris Vallejo. https://www.borisjulie.com/product/touches/

Ésta noche deseo compartir una experiencia paranormal y electrizante sobre un Íncubo, un visitante inesperado. Recordando que un Íncubo es un demonio con forma masculina que busca tener contacto sexual con personas dormidas, principalmente mujeres.

Una noche, se escuchaba la brisa en la ventana, parecía que estuviera diciéndome algo, yo traía puesto un vestido de seda blanca, algo rasgado por herencias pasadas, sentía que la brisa se metía por debajo de mi entrepierna, yo sólo estaba allí tendida en la cama, invocando a los los 4 elementos y conectando mis 7 centros energéticos, y cuando estaba por el Swadhisthana, sentí una presencia más allá de alguna explicación.

‎Sentía mucho frío, de pronto dos manos heladas con garras me tomaron por las muñecas, todos mis esfuerzos eran inútiles, no podía gritar ni moverme, no podía hacer nada, solo esperar lo peor, siento como si un muslo helado comenzara a separar mis piernas, la misteriosa mano que tenía aprisionada una de mis muñecas comenzó a descender por un costado rozándome solo con la punta de los dedos, era un contacto tan helado que me erizaba la piel, no se detuvo hasta llegar a mi entre pierna, me levantó el vestido solo para hacer a un lado mi ropa interior, con la suavidad que recorrió mi cuerpo fue entrando en mí.

‎Si era un sueño o no, no lo sabía, lo único que quería era que continuara y no despertar, mis manos fueron de nuevo inmovilizadas por esa helada sensación, el sentir como algo tan helado entraba y salía sin titubear, sin perder el ritmo era hasta ahora lo más delirante que jamás había sentido, los movimientos empezaron a ser cada vez más fuertes y más intensos, sentía como apretaba mis muñecas con más fuerza, yo seguía sin poder moverme, solo podía gemir, todo se magnífico al sentir como mordía mi oreja sin lastimarme, mis ojos seguían cerrados no podía ver quien era mi amante inesperado, estaba completamente a su merced, no podía y no quería detenerlo, sin saber cómo, de pronto quede boca abajo levantando las caderas, sentía las embestidas tan fuertes que quería gritar pero no podía, pero no de dolor si no del gran placer que sentía, no pude contenerme más al sentir como clavaba sus uñas en mis nalgas, en ese momento experimenté el mejor orgasmo de mi vida, al terminar, los movimientos cesaron, estaba tan fatigada que solo quede dormida sin importarme más.

‎M. C.

Íncubo | Ecency