Saludos mis queridos steemians, hace unos días, observando a mi hija me detuve a pensar que el tiempo pasa muy rápido, aunque aún recuerdo como si fuera ayer cuando llegó el gran día de su nacimiento y la tuve por primera vez en mis brazos, cuando vi su primera sonrisa, cuando dijo su primera palabra, sus primeros pasos, y como el tiempo pasa a toda velocidad así ya han transcurrido 7 años, y es que la vida se nos va en un abrir y cerrar de ojos, en ese momento sentí un poco de nostalgia al verla y recordar todas las vivencias de su preciosa infancia, tiempos que pasaron y ya no regresarán.
Todas las madres somos incomprensibles, cuando nuestros hijos están pequeños deseamos que crezcan rápido, solo por el hecho de que sean un poco independientes y puedan realizar actividades básicas como comer, bañarse, estudiar entre otros, sólo con nuestra supervisión para tener un poco de tiempo para nosotras, pero a medida que van creciendo y vemos que no necesitan de nuestra ayuda, nos alegra verlos crecer, pero queremos que vuelvan a ser chiquititos para disfrutar de sus risas, juegos, ocurrencias, aprendizajes, momentos de crecimiento y alegría.
Las madres no estamos preparadas psicológicamente para separarnos de nuestros hijos, mientras estemos vivas nunca dejaremos de luchar por ellos. Cuando decidimos formar nuestras familias y tener hijos, cambiamos nuestro estilo de vida, nuestra forma de pensar, nuestro tiempo es solo para ellos, sin embargo debemos estar claras que es ley de vida, llegará el momento cuando se marcharán en búsqueda de su futuro, ellos también formarán su hogar y aunque me resulte difícil decirlo el día que uno menos piensan se irán, es por ello que educarlos y brindarles nuestra confianza para que puedan desarrollar grandes alas para volar muy alto, ya que ellos en su andar por la vida aprenderán y adquirirán capacidades para resolver los asuntos que se les presentaran durante su camino por la vida, para que nada los detenga y logren sus objetivos. Cuando llegue el momento en que nuestros hijos deban alzar el vuelo, sólo nos queda pedir a Dios que bendiga su camino y que los proteja en todo momento.
Sería una un sueño hecho realidad que nuestros hijos nunca nos abandonarán, pero sería egoísta de mi parte pensar en mí y no en su futuro, aunque me invada la soledad y el silencio por su ausencia, debemos aceptar que todos vamos hacia ese camino, fue lo mismo que sintieron nuestros padres, hoy nos puede tocar a nosotros y después les tocará a ellos. Es por ello que mientras estén con nosotros debemos dedicarles el tiempo de calidad, jugar con ellos, escucharlos, acompañarlos en todo momento, compartir el día y la noche, abrazos y caricias, compartiendo mutuamente en nuestras vidas, y mucho más durante su infancia en vista de que de allí es que parte el desarrollo emocional.
El tiempo es fugaz, razón suficiente para no perdernos ni un segundo de sus vidas, momentos que se convertirán en recuerdos que nos acompañarán por siempre, no sólo para ellos, sino también para nosotros. Llegará el momento en que mi hija sea adulta, bellísima, inteligente y tome sus propias decisiones; sé que estaré muy orgullosa de ella, y a pesar de que esté grande siempre será mi bebé, mi niña adora y mis brazos siempre estarán abiertos para recibirla cuando ella lo necesite.