Gesto Desvestido | Poema

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Allí no está, juro por Dios que no la lleva consigo, tiene el rostro desnudo de aquella mueca, lleva las manos desvestidas y sin trampas. Ahora ella recuerda cómo cayó en su propio olvido. Solo sabe que vive sin ella misma.

Amnesia voraz al tener que recurrir a los parajes de su memoria. Es domingo, pero ella anhelaba el día de venus. Quizás al inicio del fin de semana, podría volver a descubrirse.

Verse y no reconocerse, mirarse y ver rivalidad en su identidad... debe sentirse extraño ya no saber sonreír y que te des cuenta que hubo un día en que algo, o alguien, se llevó el lenguaje de tu alma.

Curvas fuertes sin un sonrisa suave,
hizo ademán de suspiro su boca
y aquel amago de labios húmedos
le recordó que la alegría se había
ausentado de sus muecas.

A gesto desvestido quedó sin ropa,
solo su torso frontal dibujaba
la felicidad que se posaba encima
cuando en túnica de afrodita
dejaba que la luz le dibujara
las expresiones que había perdido.

Una vez más permitió que su cuerpo hablara. Con la mirada retorcida de placer, aprovechaba la oscuridad sin intrusos de su alcoba para frotar su paz interior y recorrer los pálpitos, los momentos, las historias, los respiros donde perdió la oxigenación de su mente que ahora imploraba una honesta sonrisa.

Allí no estaba, no. La paz de saberse visiblemente contenta se había extraviado y a falta de aquella caricia que no consagraba a sus labios, optó por dejar que fueran sus pupilas las que tradujeran su calma y su júbilo.

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Sabe que sombra está la alegría que no posa en su faz y aunque no se haya reconocido, pese a que no debate retrocesos en todo su ascenso, sí siente los violentos embates que entran y salen, adentro hurgan, afuera escarban y en viceversa perforan, la hacen mojarse de sudor, y en toda esta fricción sin permisos, se le van acumulando las ganas de acabar con los vacíos en su dulce figura.

Líneas de colores
que fingen sonrisas le sobran,
ausente tiene el gemido de su hilaridad,
hay brillo en su espalda y hombros
que marcan arañas de prisa,
pero su boca en silencio pide más,
anhela sentir divino gozo de expresión
y el beso del fénix fuego que retoña
frente a la alegría del gesto
que lleva viciado y vencido.

Algún día
volverá a detenerse la risa
que furtiva escapó sin antifaz,
que ignorada tiene ribetas de erecta
y que sumisa se postra en su cara
sin la comodidad cómplice
que augura el placer de sonreír.

Fotos de mi Autoría | Derechos Reservados
Nikon D5200 | 35mm
Modelo: Lore
Mi Instagram: Miguel Mederico

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