En éste post te traigo unas sorprendentes revelaciones sobre las relaciones íntimas que te ayudarán para convertirte en un mejor amante; más hábil, sensible, y comunicativo. Y lo más importante de todo es que ambas partes disfruten por igual del ritual íntimo.
El problema más común que tienen las parejas hoy día es la poca comunicación. Si tú y tu pareja no se llevan bien en la sala o en la cocina, es muy poco probable que se diviertan en la recámara. La formación del deseo depende en gran medida de lo que pasa no sólo en el momento antes de decidir hacer el amor, sino en todas las horas y días que preceden al interludio sexual. La buena intimidad erótica debe surgir de una progresiva proximidad no sexual, tanto psicológica como física.
En un diálogo abierto con tu pareja puedes darte cuenta realmente de cómo proporcionarle una mayor satisfacción en el sexo. Tienes que estar preparado, porque la misma naturalidad e inmediatez con la que te conteste puede dejarte pasmado.
Imagina que te responde que le gustaría que te pongas de rodillas y le hagas el sexo oral (hasta ahí no tienes ningún problema), pero quiere hacerlo concretamente… ¡Debajo de la mesa de un restaurante! Obviamente te inquieta que la escena atraiga la atención de la gerencia e incluso de los comensales a tu alrededor. Pero siempre hay maneras.
Puede que te pida jugar juego de roles o una simple petición de para besarla apropiadamente en diez puntos sensibles de su cuerpo, cosa que no te costará ningún trabajo; ni físico, ni emocional, ni social. Cuando ella tenga el dominio sexual, entonces invariablemente se le ocurrirá algo interesante, imaginativo y erótico que pueda ponerte en un predicamento para tu desempeño en la intimidad. Pero tú eres un hombre que posee todas las armas para convertir un momento crítico menor en un beneficio sexual mayor, y puedes hacer de sus fantasías una realidad, aplicando estas sugerencias: