De muy pocas el la vida podemos estar totalmente seguros o ciertos. Una de ellas es que nacemos, crecemos, maduramos y morimos. Así que la madurez cronológica es una condición a la que todos llegamos con el paso de los años. Obedece a ciertos cambios biológicos y fisiológicos. Sin embargo no acontece lo mismo con la madurez psicológica o emocional.
La madurez psicológica implica muchas cosas: cambio de actitudes, de conductas y de enfoques de la vida que permitan que ésta llegue a ser más plena y satisfactoria en una etapa de la existencia en la que en buena parte se han cumplido con las exigencias del trabajo, crianza de los hijos, avance social, etcétera.
A diferencia de la madurez cronológica, la emocional es algo que no se adquiere de forma automática con la edad. De hecho, el estancamiento en las etapas anteriores de desarrollo es bastante común, y esto es una causa básica de la neurosis en la edad madura.
La madurez emocional ha sido en las últimas décadas objeto de amplios estudios. En el libro sobre el tema los psicólogos españoles Juan José Zacarés y Emilia Sierra, hacen un amplio análisis de los diferentes esquemas para abordarlo. Otro es el planteamiento de la psicóloga C. Ryff sobre maduración satisfactoria y bienestar subjetivo.
Basándonos en dichas investigaciones, podemos determinar seis dimensiones básicas de la madurez:
La persona psicológicamente madura tiene una actitud sana hacia si misma, reconoce múltiples aspectos de su Yo, tanto positivos como negativos y sostiene una secuencia satisfactoria hacia la parte de su existencia ya vivida.
El individuo resistes las presiones sociales para conformarse, pensar y actuar de ciertas formas; regula su conducta internamente, se autoevalúa de acuerdo a criterios y estándares personales.
En el área de la sociabilidad, el sujeto psicológicamente maduro mantiene relaciones interpersonales cálidas, de mutua confianza y cercanía. Con precaución por el bienestar de los otros. Capaz de empatía, afecto e intimidad. Sabe dar y recibir y mantiene compromisos duraderos.
Se siente competente en el manejo de su situación y sus circunstancias. Domina múltiples actividades externas, sabe aprovechar las oportunidades de su contexto y sabe elegir o crear situaciones congruentes a sus preferencias y valores personales.
La persona emocionalmente madura tiene un sentido de la dirección en su vita y metas claras. Validez y sentido de significado en el presente y en su pasado. Posee creencias que le dan significado y propósito a su existencia como un todo.
siente que va creciendo constantemente, mejorándose, cambiando, adaptándose creativamente a nuevas experiencias y recorre su propio potencial.
Considerando estas dimensiones y basándonos en el trabajo de Ryff, te presentamos el siguiente cuestionario. Califica las afirmaciones según tu grado de acuerdo o desacuerdo, de esta forma: Totalmente en desacuerdo, TD; En desacuerdo: D; Neutro o regular: NR; De acuerdo: DA; Totalmente de acuerdo: TA.
No hay respuestas correctas o incorrectas. Explora lo más honestamente tu sentir sobre cada una.
En las preguntas 1, 4, 6, 8, 10, 12, 13, 17, 18 y 20, estos son los valores:
Totalmente en desacuerdo: TD, equivale a 1 punto.
En desacuerdo: D, equivale a 2 puntos.
Neutro o regular: NR, equivale a 3 puntos.
De acuerdo: DA, equivale a 4 puntos.
Totalmente de acuerdo: TA, equivale a 5 puntos.
En las preguntas 2, 3, 5, 7, 9, 11, 14, 15, 16 y 19, esos son los valores:
Totalmente en desacuerdo: TD, equivale a 5 punto.
En desacuerdo: D, equivale a 4 puntos.
Neutro o regular: NR, equivale a 3 puntos.
De acuerdo: DA, equivale a 2 puntos.
Totalmente de acuerdo: TA, equivale a 1 puntos.
Suma tus puntos. El puntuaje puede varias de 20 a 100. Los puntuajes altos indican un mayor grado de madurez y los más bajos implican, lógicamente, bajos niveles de madurez emocional. Reflexiona cada pregunta y en tus respuestas.
Foto: Roastbrief