Solía pensar que eras fuego
Que eras hielo.
Llegué a pensar,
que eras tormentas frías y atardeceres cálidos.
Yo, que solía creer que ibas a contra corriente
Llegué a sentir que si te movías rápido los suelos temblaban, y que si te movías lento
el mar crecía.
Que cuando hablabas mi mente volaba con el viento, y cuando callabas, cerquita.
El calor estremecía.
Pero me di cuenta que te idealicé
Que aunque no, no eres común.
Sabes fingir perfectamente bien cómo serlo
Y te encanta serlo.
Lástima, porque como tú escasean
Pero cariño, como tú también sobran.