Mis clases de ballet continúan y yo sigo disfrutando de ellas día a día. Pasan los años y no dejo de sentir pasión por este arte, las ganas siguen intactas, como la primera vez que entré a una clase de ballet con tan sólo 6 años.
En esta etapa adulta lo disfruto de otra forma, somos un grupo de mujeres maduras que hemos practicado ballet durante nuestra infancia y adolescencia y lo hemos retomado muchos años después con la finalidad de estar en forma y disfrutar de este arte.
En clase trabajamos duro, pero también nos divertimos y con los años hemos ido entablando amistad entre nosotras, incluso con la profesora por la cercanía de edad.
Unas clases que disfrutamos muchísimo a todos los niveles, desde la madurez, sin la presión de cuando éramos jóvenes y nuestros profes nos exigían el 200%. Espero poder seguir practicando danza clásica muchos años más, hasta que mi cuerpo aguante.
Y vosotros… ¿qué opináis sobre el ballet?