Cualquier ocasión es buena para estrenar un buen bolso... me hubiese gustado que la situación fuera distinta y estuviesen los restaurantes abiertos, podría haber sido en una cena romántica con mi marido, una fiesta con amigos, pero la situación no lo permite a día de hoy. Desde que empezó la pandemia he meditado mucho sobre la vida... y si siempre he tenido claro que hay que saber vivirla intensamente y aprovechar cada minuto de cada día, ahora lo tengo todavía mas claro.
Hoy cuando nos hemos levantado no sabíamos que íbamos a hacer exactamente. Las restricciones no nos permiten visitar las ciudades grandes en fin de semana así que hemos decidido ir a Cullera, un pueblo costero que nos queda muy cerca de casa. Cullera tiene un castillo en lo alto que permite ver todo el pueblo, el río, el mar y las montañas... las vistas son preciosas así que hemos decidido subir al castillo.
Hay una cuesta no muy grande para llegar pero es preferible llevar calzado cómodo así que me he calzado las converse de piel blancas. Ha sido un día soleado y como las temperaturas lo permitían me he puesto un vestido camisero que compré en Cortefiel a principios de temporada, es un vestido largo con dos aberturas laterales que lo hacen muy cómodo. Abotonado de arriba a abajo, lleva una lazada en la cintura en el mismo tejido del vestido que es un algodón en verde militar tirando al beige.
Hacía un día tan agradable que permitía llevar las piernas al aire y aunque al principio llevaba una chaqueta de punto en color beige encima del vestido, me la he acabado quitando y anudando en la cintura. Y cómo cualquier ocasión es buena, he estrenado mi bolso nuevo de Dior, el modelo Diorama que os enseñé hace un par de post y que tenía tantas ganas de usar. No ha sido en una salida nocturna, pero ha sido en una mañana perfecta en familia.
Y vosotros, ¿cómo estáis llevando estos meses tan extraños?