Áncoras de Ángeles/ Prosa poética

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Áncoras de Ángeles

El viejo griot canta rasgando el arpa melancólica

"Los Ángeles ya no visitan este mundo llamado Tierra. Un día partieron jurando no regresar."

"Aquellas áncoras que los ataban junto a nosotros, se rompieron:

Áncoras de amor;

Áncoras de entendimiento; de tolerancia y comprensión;

Áncoras de infita pasión."

"Todas las Áncoras fueron disueltas con el ácido de la perfidia."

Así canta el viejo griot que deambula por los caminos polvorientos.
Nadie le escucha... Se tapan los oídos con el manto de la indiferencia para no sentir vergüenza de sí mismos...

"Los Ángeles partieron por otros incógnitos senderos; ¿cuándo volverán?, nadie lo sabe... Ellos mismos dicen no regresar a donde el fuego es más denso y perenne que el cráter de un volcán."

”Y el Hombre no alza sus manos para extinguir las llamas avivadas por él mismo."

Siguió cantando el griot ignorado por su sabiduría, pero no cede en su empeño, porque la esperanza se anida profundamente en su corazón

"¡Ah!, seres que se desprecian así mismos, cuiden la casa común, porque no hay otra a donde ir. No prendan fuego a las paredes y techos, en apariencia ajenos, porque el humo y las llamas les alcanzará por igual.

No espanten a los Ángeles, más bien cobíjenlos en las arcas doradas del Amor."

Así terminó su canto el griot cuando las lágrimas ahogaron toda palabra.
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Otras confesiones.



Credo primero.

CREO en el alba de cada día

Porque sueño mejor su desenlace;

CREO cuando cae la noche,

Sabiendo de la luna oculta

Detrás de las sombras nubosas que su luz resguardan.

CREO de nuevo en el naciente día

Conociendo de tu esfuerzo por robarle

Las gotas de lluvia a los ojos de la tarde...

Credo segundo (Regreso de Sartorio).

Regreso de Sartorio soy,

Anacoreta del tiempo:

Espero montar a horcajadas

Sobre la rápida nube de la tormenta,

Llevando lejos la lluvia de los cristales rotos.

¡Alabado sea el camino empedrado,

Guia fecunda de nuestros pasos!

¡Soy Sartorio y lo grito

En los cuatro puntos cardinales de tus sordos oídos!

Credo tercero.

CREO en la misericordia de tu mirada

Cuando inclinas la cabeza para mirar

Las ínfimas criaturas bajo tus pies.

CREO en la sonrisa iluminando tu rostro porque piensas:

"Un día,

Quizás tarde ya,

Se amen unos a los otros..."

CREO también en esa utopía,

Tratando de espantar,

Con buenos sueños,

La incertidumbre del Fin...

Credo cuarto.

Pregunto, y espero no molestar,

Si algún mal hago por amar

Todo lo bueno existente
sobre la tierra,

En el cielo

Y hasta en lo más profundo

De la mar...

Otro Credo (Lo dice Sartorio)

Sí, lo digo yo, Sartorio,

Sin que tiemble mi voz por pronunciar estas palabras,

Desde el fondo de mi cueva en la montaña:

Ustedes, insensatos, calmen sus antiguas iras,

Y piensen como humanos de un nuevo tiempo, porque sus espadas llevan

Más muerte y más amargura.

¡Sí, lo digo yo, Sartorio,

Porque veo en el cielo las nubes negras

Que ustedes, desdichados, no logran ver,

¡Por estar cubiertos con un manto de locura!

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