1- Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. (Jeremias 29:11)
2- ¿Por qué voy a inquietarme?¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios! (Salmos 42:11)
3- Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán,
caminarán y no se cansarán (Isaías 40:31)
4- El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino,
desde ahora y para siempre. (Salmos 121:7-8)
5- Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13)
6- Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)
7- Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
(1 Corintios 13:13)
8- Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. (Mateo 11:28)
9- Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza. (Salmos 119:114)
10- Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.
(Hebreos 10:23)