Con frecuencia hemos oído que hay que poner amor en todo lo que hacemos. Es más importante poner el acento en amar lo que haces que hacer lo que amas. Porque así es posible cambiar el mundo. En realidad, para poder hacer aquello que amamos hemos de aprender, antes, a amar lo que hacemos. Como dice la canción, todo lo que necesitas es amor.
Y esa pequeña gran enseñanza quizá es la que contenga la fábula en la que el sapo se convierte en príncipe cuando recibe un beso. Con esa muestra de amor, el beso, un ser pequeño y grotesco se convierte en un apuesto y bello príncipe.
Se podría decir que la falta de amor es fealdad, y a la inversa, lógicamente.