Es un sentimiento que jamás en mi vida pensé en llegar a experimentar, un vacio, un dolor que me parte el alma, que provoca lagrimas que salen de lo más profundo de mis entrañas, y por más de que trato de razonar el porqué para remediar no logro descifrarlo, es persistente, es perenne, me domina la impotencia, y como yo en este momento un número incalculable de familias de mi tierra, Venezuela, están sufriendo por esta separación forzosa de sus seres queridos, y pido a Dios clemencia para que aparte a nuestros verdugos, los que nos están causando este dolor y haciendo pasar hambre a nuestro pueblo que clama justicia. Muchos me criticarán por no dar soluciones y adoptar una actitud pasiva esperando que los demás solucionen, pero trato de seguir creyendo que el voto es la última esperanza para salir en paz de esta crisis, la violencia no es solución.
EL TITULO REAL SERÍA “El Síndrome del Nido Vacío”, si el abandono ocurre por factores del vivir cotidiano, como dejar el hogar para formar el propio, entre otros, pero cuando la separación ocurre por factores que impiden el desarrollo y crecimiento de las personas, como es la destrucción de todo un sistema económico de un país, pues ya deja de ser Síndrome para convertirse en una tragedia que entristece el núcleo familiar.
Lo que sigue son párrafos obtenidos de páginas que tratan este tema.
FUENTE
Síndrome del nido vacío
El ‘síndrome del nido vacío’ se refiere a un conjunto de sentimientos de carácter negativo (tristeza, vacío, soledad, melancolía, ansiedad o irritabilidad) que experimentan los padres cuando sus hijos se marchan definitivamente de casa. El sentimiento de soledad es el más importante de todos, y puede aparecer ante la ausencia de uno o varios de sus hijos.
El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar.
Los padres se encuentran en un constante proceso de adaptación a cada una de las etapas evolutivas de sus hijos, y con frecuencia se cuestionan si los están cuidando y educando correctamente. Los vástagos son una gran fuente de satisfacción y también de preocupación, que algunas veces unen a la pareja, y otras la separan. Cuando deciden irse de casa e independizarse, los hijos dejan una gran ausencia en el hogar familiar y los padres pueden sufrir entonces lo que se conoce popularmente como ‘síndrome del nido vacío’.
En algunos casos, las manifestaciones de este síndrome pueden ser más acusadas debido a la sensación de una mayor ruptura emocional o a la pérdida de influencia sobre los descendientes. Este es el caso en el que los hijos se marchan de casa para formar otra familia, casándose, o simplemente yéndose a vivir junto a su pareja.
Si bien el 'síndrome del nido vacío' es bien conocido de manera popular por la población general, lo cierto es que carece de entidad diagnóstica. Es decir, sus características y síntomas no se incluyen en los principales manuales diagnósticos. Este hecho hace que los datos epidemiológicos no sean fiables, puesto que no existen criterios determinantes para establecer o no el síndrome. No obstante, los estudios apuntan a que el ‘síndrome del nido vacío’ es más frecuente por lo general entre las mujeres, aunque puede afectar a ambos sexos. Este hecho se debe a que a la mujer se le ha venido asignando tradicionalmente el rol de cuidadora de la familia, por lo que cuando su prole se marcha, uno de sus roles personales queda sin cubrir. No obstante, las funciones que desempeñan actualmente hombres y mujeres con respecto al cuidado de los hijos tienden a igualarse, por lo que la incidencia de este síndrome es cada vez más similar en hombres y en mujeres.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones
FUENTE