A veces, nuestros propios miedos
se convierten en nuestras peores pesadillas...
No sabía cuantos días habían pasado desde la última vez que cerré los ojos y logré dormir realmente. El terror que se apoderaba de mí al querer descansar como la gente normal, venía cada vez que recordaba aquella fatídica noche.
Noche de sueños oscuros la llamé yo, el día en que mi vida cambió totalmente y pasé de ser una persona normal a ser un zombie viviente.
Eramos tan jóvenes, y ese día, un lunes cualquiera nos reunimos en casa de Alejandro, nos gustaba mucho compartir acerca de cosas terroríficas, cuentos oscuros, todo aquello que se catalogaba como del más allá y otras artes maléficas.
Había una especie de extraña fascinación de nosotros para esos temas. Era una energía extraña que nos unía y nos hacía querer saber más y más acerca de eso que mucha gente rechazaba.
Ese lunes, era casi la medianoche y estábamos ya reunidos como cada semana para compartir nuestras madrugadas de horror y cosas del más allá.
Marianella, quien era medium, pues había estudiado mucho del tema y había estado en sesiones espirituales con incorporación de entidades a su cuerpo, trajo un nuevo "juego", como ella lo llamó. Era una especie de tabla de madera con unas letras pintadas. La tabla parecía algo vieja, o mejor dicho, antigua.
De todos, la menos versada en estas artes era yo, pero confieso que lo oscuro y las cosas un tanto misteriosas, ejercían un efecto atrayente que me envolvía y me hacía perder la noción de todo, así como la cordura.
Era una especie de sed de eso extraño que no sabría como llamarlo, algo que era desconocido pero que me hacía sentir muy cómoda en su presencia.
Llegaron todos y era ya la medianoche, hora de los espíritus y espantos, decía Andrés con una sonrisa burlona que rayaba en lo macabro. Nos reunimos en la mesa que estaba en el jardín, al aire libre, la noche era oscura y algo tenebrosa.
La casa estaba alejada de la ciudad, rodeada por un bosque oscuro lleno de muchísimo misterio y quizás, algo de miedo. Comenzamos el juego, todos preparados reíamos sin cesar, ni siquiera estábamos conscientes de lo que iba a sucedernos.
El misterioso juego traído por Marianella se llamaba la Ouija, la había escuchado nombrar pero jamás la había jugado, esa noche me iniciaría en el terror que hasta hoy día está presente en mi vida.
Consistía en invocar espíritus que hablaban a través de una tabla y señalaban las palabras con las letras. A simple vista parecía tan inofensivo y por supuesto, todos nos entusiasmamos con esa tenebrosidad que nos caracterizaba y así fue como dijo Pablo: "que comience el juego".
Marianela comenzó un rezo de esos oscuros de tantos lunes, sentí un escalofrío pasar por mi piel, ella parecía otra persona, fué cuando nos dimos cuenta que se le había incorporado uno de esos espíritus. Comenzó a moverse la aguja en la tabla, volviéndose loca, todos parecieron transportarse menos yo.
Me sentía bien, eso si, esa energía oscura me elevaba y me hacía reír a carcajadas tenebrosas, todos extendían sus manos hacía mí, era un momento de extásis macabro que parecía regocijarnos a plenitud, cuando de repente Marianela venía hacía mí con un cuchillo ensagrentado, los ojos enrojecidos y hablaba con voz grave muchas palabras que no entendía.
Fué en ese momento que al parecer regresé a la conciencia y ví los cadáveres de mis otros amigos en el piso, en medio de charcos enormes de sangre. Al parecer, Marianella no era ella, sino un espíritu oscuro que venía por mí.
Corrí desesperadamente hacia el bosque, no sé cuantos kilómetros, ella venía tras de mí. Sentía su respiración en mi nuca, muy gélida. Al final, llegué a la carretera y me desplomé. Desperté en el cuarto de un hospital, mujeres vestidas de blanco inyectaban algo en mi brazo, algo que me hacía cerrar los ojos, perder la conciencia.
Hace ya más de cinco años de aquel entonces, y más nunca pude volver a dormir realmente. En lo que cierro mis ojos, aquella escena macabra se reproduce en mis sueños, grito y despierto, sigo insomne, morí aquel día en que sueños oscuros se apoderaron de mí.
Mi vida se quedó aquel día en aquel lugar,
ahora pertenezco a la oscuridad.
Las mejores voces son las que nacen desde el corazón...
Gracias por tomarse un tiempo para esta lectura.
Los separadores de párrafo verdes, son creación de la comunidad PHC (Powerhousecreatives) y su uso está autorizado para sus miembros.
Puedes unirte a HIVE desde: https://hiveonboard.com.
Comienza la aventura.
Banner animado creado por el usuario @rpcaceres.
Imágen propiedad de la comunidad Powerhousecreatives en Hive.
Su uso está autorizado para sus miembros.
Puedes unirte en:
created/hive-114105
Puedes unirte en:
created/hive-123585