Cada criatura, al nacer,
nos trae el mensaje de que Dios
todavía no pierde la esperanza en los hombres.
(Rabindranath Tagore)
Allí, muy dentro de tu vientre,
desde una danza de amor, en tu simiente,
en mares de azúcar y muchos nutrientes,
va creciendo la vida, con amor,
así cuál una bella durmiente.
Se dibujan los trazos en mi rostro,
en mi cuerpecito débil, pero siempre anhelante,
voz trémula que me dice que siga adelante,
y aun antes de nacer me alientas.
Dulce mujer, mujer hermosa,
mujer única es ella, mi amada madre.
Guerrera de todos los tiempos,
con tu carga de amor en la panza,
planificando así desde ya mi crianza,
entre bases de amor, valores y abrazos,
vas dibujándome en tu regazo,
rayos de luz que me envolverán intacto,
mostrándome al mundo en todo su esplendor.
Dulce risa, mirada de amor, orgullosa,
le dices a todos, que soy yo tu más grande tesoro,
ese que celosamente guardas para regalar al mundo.
Entre aplausos de amor, ese que es fecundo,
y que logró darte el regalo más hermoso,
el más tierno y también el más precioso,
ese que es luz de la creación:
Ser madre, la mejor madre, preciosa madre, mi madre.
La que entre arrullos y canciones,
mece la cuna entre mil bendiciones,
que envuelven mi destino y lo preservan,
de cualquier mal deseo,
o cualquier obstáculo o de cualquier queja.
Cuidas las fiebres y sobresaltos,
cuando en algún momento de la salud me aparto,
allí estás tú, mi dulce ángel, honrando a la creación
con tu espléndido arte, ese que solo lo da el haber luchado
y de esa forma haber dado, luz a la vida, vida a la luz.
No es solo un instante. Es toda una vida a tu lado.
Esa que hoy agradezco infinitamente al cielo.
La que me dio la dicha de nacer en amor y mucho anhelo.
El amor de mi madre, mi ángel sereno.
Por ti agradezco la vida, el amor, la ilusión, cada sonrisa.
De ti, mi mayor honor.
Dios bendiga tanto amor
y me dures mucho tiempo,
reina hermosa de mi corazón.
Nacer es una bendición de la vida. Venir al mundo desde el amor, ser esperado con aún más amor y ser levantado para presentarte al mundo, en el triple de ese sentimiento, no tiene precio conocido en el mundo.
Ser madre, un don que muchas tienen y no todos aprecian. Crecer desde su vientre y siempre estar en sus pensamientos y oraciones, es un privilegio que no todos valoran.
Hoy quise dedicar este pequeño trozo de inspiración, al amor más puro, el más excelso. Que si bien hay muchos poemas dedicados a este inigualable sentimiento, nunca sobran los instantes para dedicarle a ese ser insustituible que además de traernos a la vida, hace que disfrutemos de ella, de la mejor manera y con los más bonitos valores y recuerdos.
Ser madre es un sentimiento mágico que no se compara a ninguno. Vaya esta humilde inspiración a todas las madres del mundo, en especial a la mía y las gracias eternas por hacer de este mundo un mejor lugar, lleno de luz y alegría, dónde podemos estar y sonreír gracias a sus cuidados y dedicación.
Valoremos siempre a ese ser amado. Démosle todo el amor que merece ahora. El mañana es incierto y lo realmente cierto, son los instantes en que podemos amarlas y honrarlas hoy. Dulce y generosa, eres la más hermosa. Mi dulce madre, creadora de la vida, de la magia, de la felicidad.
Gracias por acompañarme en este pequeño momento de inspiración para honrar a uno de los seres más hermosos y nobles de la creación.
La fuerza de una madre
es más grande que
las leyes de la naturaleza.
(Barbara Kingsolver)