Mi vestido viejo, lo he guardado con recelo, es que es tan bello, aunque este roto yo lo quiero. Me dijo un emplumado, un alcaraván que ha llegado, que por qué no lo subasto, que podría sacar un buen recaudo.
Así que lo pienso, decido que lo subastaré por un buen precio, pero antes, con mi vestido construyó un ser nuevo, un espantapájaros, de aquellos que vemos en los cuentos.
Ahora que está terminado, lo cuelgo en el cielo por un rato, me siento a esperar que llegue el cliente apropiado, que se enamore del Mapantapájaros. Después de un rato, me llega una hoja de algún árbol, es de un aguacate que necesita ser cuidado, para que no lo picoteen los pájaros.
Así que sin pensarlo, le entrego a él la Mapantapájaros, estoy segura de que mi vestido se verá bien al lado de aquel árbol y lo cuidará, como yo no lo he hecho los últimos años.
Créditos Margarita Palomino