Va caminando una bolsa,
es de papel y lleva una cara odiosa,
algunas veces levanta la ceja,
otras veces la baja de exagerada manera.
Un día en su caminata,
encuentra una sonrisa botada,
la pone en su cara,
pero como jamás sonríe, la deja mal ubicada.
Ella sigue su camino,
hasta que que se mira en un espejo chiquito,
se asusta cuando la sonrisa encuentra,
porque sobre el ojo quedó puesta.
Su cara acomoda,
y la sonrisa en el espejo posa,
ella siempre será odiosa
y así se ve hermosa.