Aquel recipiente guardaba,
unas mentas blancas,
las pobres estaban apretadas
y algunas pedían ser liberadas.
Ante tanta insistencia,
se abre la pequeña puerta,
salen las pequeñas
y se organizan en línea recta.
Están esperando el transporte,
que es una nube enorme,
ella abre su boca
y las pastillas ingresan de ordenada forma.
Y se van volando,
hasta que se escucha un trueno áspero,
las mentas en paracaídas van bajando
y regresan a la caja que las está esperando.