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Foto tomada con mi celular
Pepe es un muy elegante caracol con caparazón color miel o caramelo, que solía salir los días llenos de lluvia a caminar o a arrastrarse sobre el patio trasero de la casa de los Arqueles, familia que por muchos años vivía en aquella casa llena de colores y arboles además de estar cerca de la playa.
Pepe tenía unos 5 años viviendo allí y le encantaba salir los días llenos de lluvia y observar al señor de la casa salir a pasear al perro, y lo miraba pensando que sería si fuese un humano, quizás tendría un perro, y lo sacaría también a pasear los días lluvioso, pero, no usaría paraguas, dejaría que la lluvia mojara su cuerpo y lo disfrutaría, pero, seguramente enfermaría.
Entonces no sería buena idea, pero podría tener un trabajo, salir de compras, viajar, llevar los niños al colegio, trabajar, trabajar, tener una raqueta de tenis para salir a jugar, y también tendría asados los fines de semana con sus amigos, así como los veía él desde su casita algunos domingos.
Pepe pensaba en lo feliz que sería siendo humano, y con ese pensamiento se acostó. Al otro día que también llovía salió a pasear dando a su cuerpo baboso un relajante roce entre la arena mojada que le refrescaba,
De repente vio al señor caer de rodillas mientras apretaba su pecho, su cara cambió al desplomarse, pues los ojos de este quedaron frente a frente a Pepe quien con su mirada alta vio como las pupilas se dilataban.
Pepe siguió su camino mientras un revuelo se escuchaba en las afueras de la casa, se refugió para que alguien desesperado no lo aplastara.
Se arrastró y pensaba, creo que ya no quiero ser humano, esos asados debieron tapar su corazón y el estrés aceleró su infarto, yo con mi andar lento, mi mirada alta, y paciencia duraré dos años más, pero seré un caracol que lento va sin preocuparse demás.
Foto tomada con mi celular