Medicina es una carrera integral, pero uno siempre tiene sus preferencias
Si ustedes supieran la cantidad de veces que durante el pregrado yo me alejaba de los partos, no se creerían ese montón de post que he subido de los partos que me ha tocado atender durante mi internado rural. Es curioso como uno atrae aquello a lo que más le huye, les puedo asegurar que si a mí me llamara la atención el área de ginecología y obstetricia, no me llegaran tantas emergencias y casos en esta rama de la medicina.
Recuerdo que mi profesor de ginecología siempre me obligaba atender partos y hacer tactos durante las guardias, lo que me repetía una y otra vez era practicarlo, cómo vas hacer si te toca estar sola en un lugar remoto donde no esté ningún residente ni especialista que te diga que hacer. Y yo le respondía que buscaría un ambulatorio dónde no se atendieran partos. Pues fíjense que ese profesor hizo como un decreto porque no solo me tocó realizar mi rural en un lugar súper remoto al que solo se accede por vía marítima, si no que partos es lo que más me ha llegado.
Creo que uno no sabe de qué es capaz hasta que te ponen a prueba y no te queda más remedio que reaccionar sea como sea. Para darles una pequeña visión de lo que digo, yo llegue a Chuao un 01 de Diciembre y desde entonces hasta el día de hoy han nacido 7 niños, de los cuales 5 han nacido durante mis guardias, que curioso eso no, que irónica es la vida. Y no solo me ha tocado ver nacimientos,recuerdo perfectamente el 24 de diciembre del 2021, me llegó una mujer con un aborto incompleto como de 11 semanas, entre en pánico, por un momento no sabía que hacer, el miedo me bloqueó, pero luego me calme y recordé los protocolos a seguir, allí entendí la magnitud de influencia que tiene mi carrera en la vida de otras personas. Incluso el día que me ofrecieron ser madrina de uno de las bebés que traje al mundo, me dije a mi misma aunque no me gusta ginecología, le voy tomando el gusto, me genera gran emoción verlos llorar por primera vez, esa primera respiración,ese primer encuentro madre e hijo, que privilegio poder ser parte importante de esos pequeños grandes momentos.
Cada día me siento más orgullosa de mi, de mi capacidad de afrontar la adversidad, cada día me hago más fuerte, más segura y por supuesto que cada día que pasa, me doy cuenta que en verdad nací para esto aunque suene cliché, no deja de darme miedo hacer mi trabajo mal, y aunque se que nadie está absuelto de cometer errores, siempre intento prepararme y dar lo mejor de mi, para ofrecerles a mis pacientes un buen trato, una respuesta y una solución a su padecimiento. Aunque Mi corazón este comprometido firmemente con el área de pediatría, les juro que ese coqueteo con ginecología que me ha dejado la rural llena mi alma y me reconforta.