¿Se valen las segundas oportunidades?
Toda decisión que tomamos en esta vida acarrea consecuencias en el futuro, por muy tonta que parezca la jugada. Yo pienso que por eso evadimos tanto el hecho de tener que tomar estás decisiones, pero a veces hay que aceptar que cometimos un error, retroceder, agachar la cabeza y enfrentar aquello que elegimos. Pero cuando esa elección incluye darle un chance a otra persona que se supone que uno debería hacer, el borrón y cuenta nueva aplica en estos casos, eso que te hace preguntarte ¿Que es lo peor que puede pasar si digo que si?
Estas últimas dos semanas han sido un gran dilema para mí, siento que se avecinan muchos cambios, siento que mi vida está dando un giro de 180° y no se cómo frenarlo, por un instante todo pintaba tan bien, tan bonito, y ahora el caos viene como desatado. Aunque si lo ponen en perspectiva, muchas veces se necesita de ese caos para avanzar, para evolucionar, sin embargo, eso no deja de causarme terror.
Pero volviendo al punto inicial, mi pregunta principal para ustedes el día de hoy, es si las segundas oportunidades son válidas. Yo siempre he escrito dentro de este blog que los errores no son malos, que desde cierto punto de vista te ayudan a crecer, pero que pasa cuando el que falla no eres tú, cómo se hace para darle una segunda oportunidad a alguien sin vivir con el tormento de que los errores se repitan, con la incertidumbre de no saber si lo que decidiste está bien.
Al final del día creo que nunca tenemos la certeza de nada hasta que sucede, hasta que ya no hay más remedio que enfrentarse a la dura realidad. Pero cuando llegas a ese punto en el que no sabes si escuchar la voz de la razón de tu cerebro, o el cálido soplo de esperanza que te dicta el corazón, vuelve aún más difícil tomar la decisión.
Lo sé, creo que he divagado demasiado en muchas ideas, quizá suene como algo loca. Pero literalmente estoy sentada frente al mar dejando que mis pensamientos vayan fluyendo párrafo tras párrafo, disculpen si algunas de mis ideas no se conectan con las otras, así funciona mi mente, a veces pienso más rápido de lo que puedo escribir o incluso hablar, mi mente se deja llevar por mil cosas que pasan al mismo tiempo, como si de una serie de flashbacks se repitieran ante mis ojos rápidamente.
Creo que le voy tomando cariño a esto de escribir, de alguna forma lo veo como una terapia de relajación, de desahogo, me ayuda a equilibrar mis pensamientos, solo dejándolos fluir libremente, vaciandolos en este espacio con la ilusion de que alguno me aconsejara que puedo hacer para acallar esta extrovertida mente. Espero que disfruten de las fotografías, actualmente mi vista, y aunque no le hacen justicia el paisaje, es mi forma de compartirles un poquito de mi, nos vemos en la siguiente publicación.
¿Existe alguna forma de callar nuestra mente aunque sea por un instante?