PERDER EL MIEDO... ATREVERSE A VIVIR
Hay experiencias en la vida que solo se viven una vez, y como mi sabía abuela siempre dice "El que no arriesga, no gana". Hace unos meses mi vida era demasiado monótona, era estudiante de medicina, iba del hospital a mi casa, de vez en cuando una salida con amigos, de resto mis días consistían en mirar Netflix, mirar reels en Instagram y navegar un poco dentro de la Blockchain, bueno y claro está que entre esas ocupaciones estaba estudiar.
Luego llegó la graduación y el momento de tomar una decisión importante, como iba a iniciar mi vida laboral. Cuando te ponen entre la espada y la pared, a veces las decisiones se toman a la ligera, pero al menos en mi caso, esta locura que me lancé me ha cambiado la vida por completo, y vaya cambios.
El riesgo cero no existe (por mucho que nos empeñemos en buscarlo). He llegado a la conclusión en las últimas semanas que cuando evitas arriesgarte, te sientes en un estado permanente de angustia por el miedo a lo que pueda suceder y a todo lo que podría salir mal, aunque muchas veces esa probabilidad es muy baja, pero nuestra cabeza tiende a magnificar y sobre pensar de más los problemas.
Sin embargo, en esta vida la experiencia me ha enseñado que si no arriesgas, no disfrutas de la vida. Y cuando hablo de arriesgar no me refiero a lanzarse a la aventura a ciegas, lo que intento decir es que se hace de forma controlada, pensando a futuro, por así es que se disfrutan los logros.
Yo me arriesgue a venirme como médico rural a un pueblo completamente aislado, al que solo se accede por vía marítima, dónde hasta hace unas semanas ni señal de telefonías tenía. A nivel profesional me tocó resolver emergencias, pensar rápido, buscar en lo más profundo de mis conocimientos para resolver, sin la oportunidad de llamar a un amigo para resolver y muchos menos preguntarle a San Google. Creo que esa ha Sido una de las cosas en las que más he crecido como médico, ahora poseo más seguridad en mi misma, y en las capacidades que tengo.
A nivel personal he crecido muchísimo, con decirles que ya no le tengo miedo andar en lancha, me he lanzado a nadar cerca del tiburón ballena, he ido a los días de pesca, y hasta en moto me he ido por la vía de Choroni (Yo jamás en mi vida me montaba en motos antes de llegar a Chuao).
Hoy miro al pasado y me sorprendo de las cosas que me he atrevido hacer en los últimos meses, la María del pasado estaría realmente sorprendida de todo lo que está nueva versión más segura, atrevida y aventurera ha logrado. En fin, que el consejo del día de hoy es que se atrevan hacer todo aquello que su corazón les dicte que lo hace feliz.