Comienzos psicológicos

mariafg1(55)
Published in
Liketu
Words
537
Reading
3 min
Listen
Play
5y


405opj1pl0jyp2rs_IMG_20200624_001822.jpg
405opj1el0jzbt98_IMG_20200623_220156.jpg

Acabo de llegar de un día interminable. Estoy agotada. Miro mis fotos del móvil mientras me tomo una linda "tisana" para relajarme y casi acabar cerrando los ojos. Pero no lo consigo. De fondo escucho música jazz que proviene del "cuarto de la música"; habitación que se ha asignado el más italiano de la casa.

Mirando y mirando, de repente me paro en esta foto: "el comienzo de un estupendo e inolvidable verano".
Recuerdo que durante esa noche de amigas, además de celebrar el ansiado comienzo de la época estival hablamos de la relevancia de tener "psicología" en la vida.
La verdad es que la psicología me ha acompañado y me sigue acompañando cada día, aunque, sinceramente, ahora de una forma muy diferente. Ocupa gran parte de mis pensamientos y mis actos, puesto que todo, o casi todo lo que en ocasiones debato conmigo misma, tiene que ver con lo que pensamos y hacemos.

Sinceramente, no sé por qué estudié psicología. Cuando no la conocía (que conste que tampoco es que ahora la conozca demasiado) despertaba curiosidad en mí. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué hacemos lo que no pensamos? O mejor dicho, ¿por qué pensamos una cosa y hacemos otra?

La verdad es que después de concluir mis estudios en psicología aún tenía más preguntas que antes y es que, la psicología, y ahí va mi primera aportación, ¿se puede aprender? Obviamente podemos estudiar los innumerables, y aún escasos, estudios sobre esta materia y llegar a una conclusión que nos satisfaga hasta el día del examen final de la asignatura, pero ¿aprendiendo todas estas teorías se puede conseguir desarrollar aptitudes que me hagan ser un buen psicólogo? Y me refiero a bueno como aquel o aquella capaz de ayudar a alguien que necesita reequilibrar su pequeña balanza psíquica o que, como un pequeño cubo de rubik, debe poner de nuevo todas las piezas de color en el mismo lugar.

Sinceramente, no estoy aún segura si la psicología se puede aprender completamente o si, como los antiguos modelos que estudiaban la personalidad aseguraban, los rasgos son una parte de la personalidad innata, que puede sufrir leves modificaciones, pero que no es temporal como un estado o es capaz de desarrollarse como una habilidad o una aptitud.

De acuerdo, los rasgos de una persona no definen toda su personalidad. Hay muchos otros elementos que sin adentrarme en teorías absurdas la conforman. Estos rasgos inevitablemente están mediatizados por nuestra educación, nuestra nacionalidad y nuestra cultura que nos acompañan eternamente, así como son influenciados de nuestras experiencias que hacen de nosotros lo que cada uno somos.

Aquí comienza uno de los grandes dilemas que me ha seguido desde mis comienzos en el mundo adulto, ¿un psicólogo nace o se hace? Porque si es verdad que se nace, ¿yo seré una buena psicóloga? Y si como opinan en este siglo de mucho engaño y casi ningún progreso el psicólogo se hace, ¿por qué sólo he conocido en mi “corta” y treintañera vida solo un psicólogo que me hiciera pensar que podía ser ayudada? Sí, yo también voy al psicólogo.

PD. Las fotos son del Puerto Deportivo de Benalmádena, Málaga.


Comienzos psicológicos | Ecency