El sereno de la noche estrellada,
sobre las flores del plantío,
dejó un fresco y delicado rocío
bajo la luz de la alborada.
Hermosa alfombra escarchada
cubre el bucólico suelo,
que se abraza con el cielo,
en la lejanía inmaculada.
Cada gota en la enramada
rememora los puros ojos de mi amada
y sus lágrima de desconsuelo.
En su mano, una Flor de terciopelo,
buscando en su textura el consuelo;
de la otrora, silente madrugada.